Momento político complejo para una reforma inaplazable que tiene que ser estructural y equitativa. A prueba está la coherencia y compromiso social de muchos sectores.
Es el momento político más complejo del doble mandato del presidente Juan Manuel Santos y donde el panorama aparece más incierto. El mismo Gobierno ya no niega la difícil coyuntura, también la económica, y subraya la acuciante tarea de equilibrar las finanzas públicas, de tapar el “hueco fiscal”.
Con los tiempos corriendo en contra, con el Congreso amagando disidencias, el ministro de Hacienda presentó el proyecto de reforma tributaria. El solo nombre indica para muchos el pago de más impuestos y la inconformidad propia de quienes verán tocados sus bolsillos. No obstante, son momentos cruciales en los que hay que tomar decisiones y la enorme responsabilidad de los congresistas queda a prueba. Al igual que la responsabilidad de sectores que hasta ahora han apurado por la aprobación de esta reforma, pero cuya coherencia se verá en juego al ver si están dispuestos a aportar lo suyo, o por el contrario activan cabildeos para exonerarse de tal responsabilidad.