No mueren ellos cuando dejan de respirar, mueren cuando no somos capaces de mantener viva su memoria, sus letras, sus canciones.
En nuestra música colombiana no todo está bien, es razonable, estamos en constante evolución y de hecho no todo tiene que estar bien, pero lo que está bien, está muy bien. A mi manera de ver. Pero además de ese constante trasegar, de nuevas bandas, discos, videos, conciertos, géneros y demás, últimamente, y luego de visitar algunos países cercanos a Colombia, me he preguntado ¿Por qué será qué en los países latinoamericanos, adoran, siguen y perpetúan a sus ídolos musicales y nosotros por el contrario solo los dejamos en el olvido?
Si bien algunos de nuestros músicos permanecen, otros quedaron sumergidos en un perverso abandono y las nuevas generaciones ni saben quienes son.
Y no basta con dar una respuesta lugar común: Somos un país sin memoria, no. En otros lugares hablan con orgullo y no solo eso, exaltan con homenajes y con la escucha a sus músicos tradicionales: En Brasil, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Chico Buarque, Roberto Carlos, Paulinho Da Viola, Toquinho. En Argentina: Mercedes Sosa, Charly García, Nito Mestre, Luis Alberto Spinetta, Litto Nebia, Gardel, Sandro, León Gieco. En México: Juan Gabriel, Vicente Fernandez, Pedro Aguilar, Pedro Infante, Jorge Alfredo Jiménez, Agustín Lara, José José. Cuba: Compay Segundo, Silvio Rodríguez, Benny Moré, Celia Cruz, Pío Leyva, Omara Portuondo, Cachao López, Polo Montañez. Perú: Susana Baca, Chabuca Granda, El Daniel Alomía Robles, Arturo Zambo Cavero, Alicia Maguiña Málaga, Óscar Avilés, Manuelcha Prado. Chile: Violeta Parra, Los Jaivas, Victor Jara. Ecuador: Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas. Venezuela: Óscar de León, Simón Díaz, Yordano, Felipe Pirela. Y la lista por países, verdaderamente puede seguir, y no se trata solo de enunciarlos, sino de analizar que alcance sigue teniendo su música, como perdura en el recuerdo y qué tanto sigue presente en el repertorio nacional.
Y con lo que digo no quiero juzgar, o mejor, soy juez y parte, porque es una responsabilidad de todos, del país, de los músicos y amantes de la música, de los historiadores, periodistas y del estado, salvaguardar la imagen, el legado, la historia y el recuerdo sonoro de nuestros músicos colombianos. Esa es la historia musical que dejamos para el futuro ¿Dónde están los bustos o esculturas como homenaje a los músicos colombianos? Sería una buena forma de tenerlos en la retina en las calles.
Gracias, gracias, gracias infinitas: Guillermo Buitrago, Octavio Mesa, Andrea Echeverri, Juancho Vargas, Rodolfo Aicardi, Toto La Momposina, Rafael Escalona, Gaiteros de San Jacinto, Blas Emilio Atehortúa, Gabriel Uribe, Jairo Varela, Corraleros de Majagual, Teresita Gómez, Elkin Ramírez, Julio Ernesto Estrada “Fruko”, Pacho Galán, Joe Arroyo, Gustavo El Loco Quintero, Diomedez Díaz, Lucho Bermúdez, Rafael Orozco, Alberto Barros, Wilson Saoko, Billy Pontony, Israél Romero, Cholo Valderrama, Mariano Sepúlveda, Fausto, Blanca Uribe, Carlos Vives, Alfredo Gutiérrez, Checo Acosta, Petronio Álvarez, Chico Cervantes, Calixto Ochoa, Los Yetis, Eliseo Herrera, Petrona Martínez, Mario Rincón, Lisandro Meza, Noel Petro, Juan Piña, Francisco Rada, Jorge Velosa y tantos, pero tantos más, que como se qué se me olvidan, ayúdenme y por favor, hoy escuchen sus canciones. Ese será su mejor regalo.
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