Muchas veces me hablan sobre el “boom” culinario de Medellín. Dicen que la ciudad es un
centro de cocina internacional maravilloso, impresionante. La verdad es que pasamos de 4.300 establecimientos en el 2006 a 5.100 en el 2014, según cifras de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, o sea que en ocho años aumentamos en 800 los sitios de comida, entre los que se cuentan pizzerías, comida para llevar, comida rápida, puestos ambulantes, sitios en plazas de mercado y por supuesto, restaurantes convencionales. Si a usted esto le parece el “big bang” culinario, mis respetos.
Traigo a colación el tema porque hace poco cerró otro de los restaurantes que no esperaría que desapareciera del mapa: Rafaello Bistró Mediterráneo. Eso no debería pasar en una verdadera ciudad con la presentación de destino gastronómico. Oscar Gónima Gónima, el chef de Rafaello, es uno de los cocineros mejor preparados de la ciudad, Cordon Bleu, para ser exactos. Rafaello tenía una carta, que yo diría, debió satisfacer el gusto paisa, quiero decir, muy económico con alta calidad. No llamé a Gónima a preguntarle qué le pasó, me pareció morboso, pero supongo qué sucedió. Las ventas no fueron las esperadas, por lo menos no lo suficientes, para pagarle a los socios obligatorios no calculados por algunos, como son la renta, los servicios públicos, la carga de impuestos, la nómina, prestaciones sociales y lograr que quede algo en el bolsillo.
Claro que estoy especulando, como dije, no lo llamé. Hace unos años si lo hice con los amigos de Mezzeler y tiempo después con el autor del extinto Mystique, a fin de cuentas, les sucedió algo similar. Medellín es una ciudad muy difícil en el tema de la clientela. Queremos mucho, pagando poquito. Aquí es común el modo de pensar: “regáleme un buen café, o por lo menos, que no cueste más de mil pesos”, u otra frase común es: “muy rica la comida en tal sitio, pero pequeñas las porciones y carito, ¿cierto?”.
Lo siento mucho, pero no estoy de acuerdo con el tal “boom” gastronómico de Medellín, si lo estoy con la idea que hemos avanzado en comparación con doce años atrás, ejemplos: Royal Thai, el único restaurante original thailandés de Colombia y tal vez de Sudamérica; Lemoncillo, vietnamita de verdad, está en Envigado; y Curry, de cocina india, en El Poblado; pero de ahí a que seamos destino culinario, diría: déjame masticarlo.