Hay muchas películas sobre la eutanasia, pero casi todas sus muertes buscadas son a causa de enfermedades terminales o limitaciones físicas insalvables. Esta película francesa propone una variante interesante: ese motivo que impele a la protagonista a desear morir es simplemente la vejez. A partir de este interesante planteamiento el relato desarrolla un drama un poco edulcorado, pero que propone distintos puntos de vista de una situación en la que todos parecen tener la razón.
Madeleine tiene 92 años y, apenas a unos minutos de iniciada la película, les dice a todos que ya es hora de partir. Ya se los había anunciado hace años, y en un recurso dramático y argumental apenas obvio (como buena parte del filme), sus dos hijos asumen posiciones opuestas:...