La primera vez que vi a La Doble A, una banda de punk rock de Medellín, fue por allá en el año 2004. Era una propuesta en crecimiento, y aún con sonido de banda pequeña. Debo confesar que esa primera impresión no fue la mejor.
Luego de un tiempo pude verlos de nuevo, y me di cuenta del trabajo, esfuerzo, horas de ensayo y maduración que adquirieron. Sonaban como una banda de verdad, se veían bien y a su vez lo disfrutaban. Desde ese momento les he seguido la pista.
Esta banda, a diferencia de muchas, entendió el nuevo rumbo de la industria musical en el mundo. Por eso no esperan perder vigencia por el hecho de lanzar un nuevo disco. Ellos presentan nuevas canciones recurrentemente y a ellas les suman videoclips. No pierden el tiempo, viven nuevas historias, las cantan, las graban y las muestran a sus seguidores. Están en constante movimiento los 365 días del año y me atrevo a decir que es una de las propuestas con mayor producción audiovisual en el país.
Su sonido ha mutado, su madurez es evidente. Pasaron de hacer el típico punk rock, usualmente saturado en Medellín, y se arriesgaron a ser una banda de rock, que no se limita de manera radical a interpretar este género, sino que define su identidad desde una forma de vivir: la música.
Son realistas con su sonido y su alcance, por eso se divierten cantando y eso se percibe fácilmente. Aniquilan la falsa figura del rockstar, el de gafas y luces, y la aterrizan al público. Convierten a sus seguidores en amigos, en familia y cantan sobre el día a día, sobre las historias de los músicos que deben trabajar en todo tipo de oficios para salir y hacer música.
Y luego de más de 15 años de trabajo, de ofrecer conciertos, componer y, como dicen ellos, hacer de su vida “el rock n roll”, han descubierto que el rock no se trata solamente de guitarras distorsionadas, actitud agresiva y pintas; el rock n roll lo asumen con actitud, con diversión y por eso se atreven a ser la antítesis del rock, contar otras historias, interpretar otros géneros como la música parrandera, champeta y hasta reguetón, y todo esto sin perder ni un ápice de su vida rockera. Hacen lo que les da la gana y por eso son valientes.
Estos cuatro grandes amigos: Tadeo, Sierra, Ángel y Nicolás, han logrado grandes cosas. 17 Videos con rotación en canales locales e internacionales, cuatro discos llenos de rock, más de 430.000 reproducciones oficiales en Youtube, varios sencillos en radio, giras nacionales e internacionales, innumerables conciertos grandes y pequeños, y un público fiel que cada día crece más.
Y para finalizar, este texto solo tiene la pretensión de aplaudir su labor que tanto le ha aportado al rock colombiano y además, animarlos a no bajarse del barco en el que decidieron hace tantos años navegar.
Disco Recomendado: Un planeta Diferente – La Doble A.
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