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La calle europea de Medellín

16 de noviembre de 2017
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Así denominaron a La Strada, el centro comercial gastronómico de Medellín, cuando lo inauguraron. Por allí pasaron: Romma, Fogatta, Fuzión, San Nicolás, Carnes del Francés, Icaro, La Rosa, Piadinas, Aqua, Dry Martini, Terra, Tacuate, La Cubanita, Crista, Beer Store, La Doctora, L’Scale, City Crepes, BBD, Donostia y Cicero, entre muchos otros.

Su comienzo fue tormentoso. Casi no terminan la construcción, al punto de cuasi quebrar a los primeros comerciantes. Lanzaron el sitio y fue un éxito, algo efímero, pues pronto empezaron a verse locales vacíos, escaleras eléctricas sin pasajeros, avisos de renta y venta y los pocos que quedaban, como el casino, un almacén de cortinas, Sushi Light, rosas Don Eloy y Styloide, estaban al borde del abismo.

De pronto apareció un grupo de jóvenes, dicen que eran cincuenta socios, con la idea de organizar una discoteca en el tercer piso, la llamaron Crista. Fue la sensación. La modalidad de negocio propuesto por los chicos era traer cada uno, cada ocho días, a sus amigos al centro comercial. El metro cuadrado pasó de costar una bicoca a valer un ojo de la cara. Fue un éxito otra vez, que duró un poco más que el de la inauguración.

La discoteca se acabó y los lugares comenzaron a verse solos, la gente dejó de ir a La Strada. De nuevo los aprietos llegaron, algunos se movieron de piso con la esperanza de mejorar las ventas, otros vendieron, algunos modificaron el concepto, pero dejaron su antiguo nombre. Llegaron con una barra de cervezas, otros con un bar de vinos, luego cerraron ambos, una pizzería americana abrió sus puertas en el primer piso, De Lolita seguía adelante gracias a su ubicación en la avenida El Poblado, Dante ocupó el puesto de Dry y más tarde el espacio donde habitó Romma y Hacienda reemplazó a La Doctora, que no pudo sostenerse, aún con su prestigio. Más tarde llegaron Denver, Forest y Taco House, parece que el horizonte vislumbra más oportunidades.

La Strada es un pequeño resumen de lo que acontece en materia gastronómica en Medellín. Estuvo de moda dos veces, raro fenómeno en la ciudad que no da segundas oportunidades, ha caído y se ha levantado.

Hoy ofrece una variedad interesante de cocinas, la mayoría internacionales, pero Hacienda aporta el sabor local. Hay comida rápida para el gusto juvenil y manteles para los que se antojan de formalidad. La Strada se renueva, ofrece promociones cada semana, cambió su cara, modernizó las instalaciones, adecuó un techo transparente en el segundo piso para mayor comodidad de los visitantes, ahora hasta barbería tienen en el centro comercial.

No ha sido fácil para el lugar sostenerse en el tiempo, es que no es fruta que come mono durar en la cocina de Medellín, sino que lo diga su vecino Río Sur, que a veces parece naufragar. El ímpetu y tenacidad de los comerciantes de La Strada lo mantuvieron a flote, creo que esta vez sí encontraron la medida para permanecer, ahora sí parece que gastronómicamente, La Strada perdurará en el paladar.

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