Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Escoger la empatía: El día de la revelación, de Steven Spielberg

15 de junio de 2026
bookmark
  • Escoger la empatía: El día de la revelación, de Steven Spielberg
  • Escoger la empatía: El día de la revelación, de Steven Spielberg

¿Sientes que la realidad nos está tratando a las patadas? Steven Spielberg también. Por eso escoge comenzar su última película con la bota de un luchador gritón pegándote en la cara, en un local lleno de gente que aúlla vitoreando la violencia que ven en el escenario. Por eso Daniel Kellner, el primero en aparecer de los dos héroes por accidente que protagonizan “El día de la revelación” parece fuera de lugar cuando nos lo presentan: luce incómodo en medio de la gritería. Como Spielberg y como muchos de nosotros en el mundo de hoy, podríamos agregar.

De la misma forma en que lo hizo en algunas de sus mejores cintas familiares, como “Tiburón” o “Jurassic Park”, Spielberg retrasa todo lo que puede la respuesta a la pregunta que nos hacemos desde el primer minuto: ¿por qué persiguen a Kellner y qué es lo que está pasando? En el camino, el guion de David Koepp resolverá con excesiva facilidad ciertos problemas (como un villano que se rinde casi sin patalear y un novio que queda abandonado a su suerte, de lo insulso que es como personaje) pero el maestro de Cincinnati nos obliga a olvidarnos de las flaquezas argumentales a puro pulso visual. Vuelvan a ver la secuencia en que Margaret Fairchild, la presentadora del clima de un noticiero televisivo regional usa ciertas capacidades recién adquiridas, mientras acude a toda prisa a su puesto frente a las cámaras: es más una coreografía de danza que otra cosa. El manejo de cámara de Spielberg, el ritmo en la edición de Sarah Broshar y la extraordinaria actuación de Emily Blunt, hacen creíble lo imposible.

En esa misma secuencia Margaret le dirá a una asistente de producción después de compartir una mirada, que debe salir de la casa en la que vive y alejar a su hija. Los espectadores completamos la información: entendemos que la está salvando de un marido violento. En esa pequeña acción se esconde el planteamiento ético que es el corazón de esta película donde el ocultamiento de vida extraterrestre por parte del gobierno de Estados Unidos y alguna corporación tecnológica malvada es únicamente el empaque. Cuando sepamos que hay vida inteligente en otros planetas, ¿qué excusa tendremos para seguir con nuestras guerras sin sentido? Spielberg, arriesgándose a ser naíf, como ya lo fueron Carl Sagan en su novela “Cosmos” y Christopher Nolan en “Interestelar”, ambos defensores del amor, sugiere que será la empatía el mayor signo de evolución de los alienígenas. La empatía que es la que nos permite como público entender el consejo dado casi al paso. Es una capacidad que todos tenemos, nos dice la película, por algo entendimos la situación. ¿Pero la ejercemos?, parece preguntarnos.

Daniel y Margaret, como nuevos Hansel y Gretel salvándose el uno al otro en el bosque tenebroso, acompañados por la partitura grandiosa de John Williams, salvarán todos los obstáculos que se les interpongan, luchando incluso contra sus propias ansiedades, con el único fin de traducirnos un mensaje. En un mundo cada vez más bullicioso y desapacible, “El día de la revelación” nos invita a eso que hace tanto no hacemos: escuchar con atención.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD