(...) Lo que sucedió fue la reducción imprevista de la cantidad de juguetes y perniles. No se entregaron todos los juguetes que se solicitaban mediante el censo de niños menores de 12 años de cada CLAP; y se redujo de 40 a 30, la cantidad de perniles asignada a cada CLAP. La respuesta del equipo político parroquial fue que se priorizaron sectores más vulnerables de la parroquia, asignándoles más y mejores juguetes, y más perniles. Desde el punto de vista revolucionario, esa priorización es un argumento válido.
Compañeros de las estructuras del CLAP y las UBCH furiosos y reclamando la calidad y cantidad de juguetes, que en televisión veían a ministros, gobernadores y alcaldes entregando juguetes de calidad.