Lo que está ocurriendo con el proceso de paz luce tan absurdo que estamos en peligro de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declare manicomio a todo el territorio de Colombia.
Ya hubo un veredicto de las urnas que nadie debe desconocer y que lleva a modificar los acuerdos; ajuste que puede lograrse. Es un hecho que las Farc cambiaron su decisión de 50 años y anhelan reintegrarse a la vida civil, con lo que nadie en Colombia se opone a terminar con acuerdos esta tragedia.
Sin embargo, el país está partido por mitades, ruptura que se expresa con agresividad en todos los sectores sociales y que tiene como causa principal las posiciones de Juan Manuel Santos y de Álvaro Uribe, los jefes de los dos sectores que dividen a los que han mandado en Colombia.
Estamos ante las consecuencias de la incapacidad de Santos y de Uribe para ponerse de acuerdo sobre cómo desarmar a las Farc, a pesar de que toda Colombia desea hacerlo, ¡incluidos ellos y las propias Farc!
Ellos deben jugar el papel en el que nadie puede reemplazarlos y a alcanzar un pacto que además pueda convertirse en nacional, en la medida en que podamos aceptarlo las demás fuerzas que actuamos en la legalidad. (Colprensa).
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