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Normas se han vuelto más drásticas con los motociclistas


Tantas motos reflejan un fenómeno económico propio del país. En Panamá igual hay tacos y la gente, dado su poder adquisitivo, compra carro y casi que jamás moto. La moto se ha convertido en Colombia en una alternativa frente a la ineficiencia del transporte público y los costos de combustibles y carros. Incluso para viajar se prefiere porque no pagan peajes y no hacen las enormes filas para cruzarlos. Lo otro es que la gente aprende a manejar moto de manera espontánea y no en escuelas de conducción. Los filtros para obtener un pase también dejan muchos interrogantes. Personas con serios problemas mentales y con asistencia siquiátrica en las que se les advierte que no pueden conducir, obtienen su licencia fácilmente para manejar moto u otro tipo de vehículos. Claro, en un momento de crisis en la vía, como un taco, el accidente es más evidente, sobre todo si va en una moto porque tiene más opciones de cometer infracciones. Hay que entender que las leyes sí se han vuelto más drásticas con los motociclistas, pero no se puede igualar a estos con los conductores de carros porque están más expuestos al peligro. Pero hoy son tantas las motos que ni siquiera las autoridades alcanzan para controlarlas y reducir su accidentalidad.


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