Las declaraciones del Gobierno y de Frank Pearl expresan que faltan capacidad y sensibilidad del Eln para entender el entorno nacional e internacional favorable, pero gente cercana al proceso, por parte del Eln, asegura que el Gobierno ha creado dificultades frente al contenido de la agenda.
No se puede perder la condición de bilateralidad que respetamos con las Farc. Fue igual: hubo tanto pataleo que pensamos que no se iba a concretar. Pero estamos ante un ultimátum que se debe entender. De lo contrario, el Eln asume el riesgo de acciones militares definitivas en su contra.
Ojalá los 50 años de la muerte de Camilo Torres, sacerdote y cofundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, inspiren entendimiento y sensatez.
En un comunicado, contundente y vehemente, invitamos a las partes para que entiendan que es ahora o quién sabe después de cuántos muertos, como suele suceder cuando se deja el diálogo.
Es difícil lograrlo, pero si no es ahora será muy difícil luego. De los seis puntos de la agenda con el Eln, hay tres que se cruzan con la de las Farc: víctimas, refrendación y cese el fuego, ya trabajados.
No es demasiado tarde. No hacerlo ahora sería una tragedia. Y Colombia no se merece más muertos del conflicto.
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