Comparto la tesis de que Obama fue, ante todo, un gran orador, aunque no solo eso. Va a pasar a la historia como un líder que intentó crear una cultura muy afín con las creencias demócratas, no solo las del partido sino la de los valores de la democracia. En suma, será recordado como un gran demócrata pero como un mal presidente. Intentó mucho pero logró poco. Sus ejecutorias fueron escasas: la reforma migratoria, la lucha contra el terrorismo (el logro mayor fue abatir a Bin Laden), la política exterior. El mismo Obamacare, que no va a tener continuidad. Hay que ver que sus políticas no las aprueban el 54 % de los norteamericanos.
Obama puede mostrar buenos resultados en materia económica, al tomar medidas importantes para sacar al país de una tremenda crisis.
Hay que tener en cuenta, por otro lado, que la mayoría del Congreso no llega a ser republicana porque sí. Lo llega a ser porque los votantes no apoyaban las políticas que adoptó Obama. La gente reaccionó contra sus medidas y activó un freno, eligiendo mayorías republicanas en el legislativo. Y no es la única vez que un presidente ha tenido un Congreso adverso. Otros lo han tenido pero han sabido y logrado sacar adelante sus políticas con mayor habilidad negociadora.
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