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Columnistas | PUBLICADO EL 26 enero 2023

Transformar la educación superior mejor que la reforma laboral

Es necesario crear un sistema de educación superior esencialmente flexible, donde las personas puedan transitar de diversas maneras, cuenten con alternativas de homologación y mediante múltiples rutas alcancen resultados de aprendizaje y diversos títulos.

Por Mauricio Perfetti Del Corral - mauricioperfetti@gmail.com

El ex ministro de las TIC Diego Molano, quien ha sido catalogado como una de las 100 personas más influyentes del mundo en temas de gobierno digital, hizo la semana anterior una presentación en la Universidad de Medellín acerca de las enormes transformaciones que generan el rápido y disruptivo avance de las tecnologías convergentes. Molano planteó varias tendencias y desafíos que moldean el futuro inmediato de la educación superior en el mundo, con importantes consecuencias para las universidades y la política pública. Sin duda, reformar algunos aspectos de la educación superior podría tener más impactos favorables en términos de oportunidades y mercado de trabajo que una reforma laboral mal concebida.

Algunas de las tendencias destacadas por el conferencista corresponden a una mayor internacionalización de la educación superior por cuenta de un planeta altamente globalizado, la irrupción de la modularidad y las micro credenciales, así como la variedad y flexibilidad de la oferta académica.

Los retos son grandes pues abarcan la sostenibilidad de las universidades frente a la pérdida de valoración social e individual que se viene dando a nivel mundial dados unos menores ingresos futuros para las personas que invierten en este tipo de educación. Además, esto se expresa en menores matrículas, en el “imperativo de la diversidad y la inclusión” y en los problemas de salud mental como consecuencia de la pandemia.

Dichas tendencias señalan la necesidad de crear un sistema de educación superior esencialmente flexible, donde las personas puedan transitar de diversas maneras a través de este, entrar y salir en distintos momentos, contar con alternativas de homologación y mediante múltiples rutas alcanzar resultados de aprendizaje y diversos títulos. Adicionalmente, lograr certificaciones en competencias sin realizar grados completos, o micro credenciales que certifiquen resultados del aprendizaje obtenidos en cursos cortos, dada la velocidad a la que cambia el conocimiento actualmente. Lo anterior exige transformar el sistema de acreditación de la calidad en uno flexible y altamente oportuno. El ministro Gaviria en la cátedra “Ciencia y Libertad” realizada el año anterior en la Universidad de Medellín planteó la necesidad de adelantar esa reforma. No hacerlo pronto choca con la imperiosa necesidad de una oferta académica adecuada para los vertiginosos cambios que surgen por la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i).

Los cambios que ocurren en los mercados laborales del mundo como consecuencia del auge de la cibernética y la transformación digital, así como del Covid-19, reafirman la necesidad de transformar la educación superior para evitar, como dice Harari, que un gran segmento de la población deje de ser desempleada y se convierta en “inempleable”. Reformar la educación superior redundará en más oportunidades, especialmente para los jóvenes y habitantes de zonas rurales. Si lo anterior se combina con la promoción de las carreras humanistas y la importancia de incluirlas de diversa manera en los planes de estudio iremos por buen y mejor camino.

Mauricio Perfetti del Corral

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