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En esta Santa Semana de recogimiento se aglomeran en mi mente los años de juventud en los que me sentía tan privilegiado de cargar sobre mis hombros las andas del Señor del Huerto. Paso tradicional en las procesiones de Santa Fe de Antioquia, del que hice parte durante diez y nueve años, por invitación de la familia de mi esposa, llamada la cofradía de “cargueros del Huerto” que dirigía la tía Merceditas Gómez Martínez y el mayordomo era el doctor Fernando, su ilustre hermano.
Hoy que miramos por la televisión las diferentes ceremonias de la Semana Mayor, por la televisión, recordamos como los compañeros de barrote, sencillos hombres del campo, como Aquileo, José, Adán y los demás, acudían desde el principio de la semana llevado las granadas y las flores con las que adornábamos el paso, con la imagen del Señor, tallada en madera por un artista quiteño y el ángel San Rafael, con el cáliz.
Toda la familia participaba en el arreglo del paso, con devoción y entusiasmo, hoy lo hacen mis nietos y sobrinos. Pero esta semana no, por el coronavirus.
Pero esta pandemia, sin querer ha traído algunas ventajas, como la purga en la revista Semana con la suspensión de las columnas de Daniel Coronell y la de Daniel Samper Ospina que nunca pudo heredar el humor de su padre y tocayo ni la inteligencia de su abuelo, Samper Gneco. Danielito en lugar de escribir con humor, se burlaba de todo lo que no coincidiera con sus criterios de izquierda.
En cambio, muchos estamos felices, leyendo en la misma revista, a doña Salud Hernández-Mora, periodista internacional que escribe con lógica y con valentía. Con argumentos y gran capacidad de investigación, que por supuesto no les gusta a algunos escritores mamertos que no saben sino atacar al Gobierno y a todo lo que les suene a derecha.
Ya habíamos descansado de León Valencia en la misma revista, y todavía hay algunas columnas que no leemos como Vladdo y la “Capul Atómica” (como la llama el columnista investigador José León Jaramillo, a Jimena Dussán).
Yo voy a dedicarme en este desocupado encierro obligatorio, a investigar las pruebas que le pidió la Corte Constitucional al presidente Duque de que hay una pandemia, que puede ser peligrosa y por la cual el gobierno de Iván Duque y sus ministros tomaron unas severas medidas para proteger al pueblo colombiano de las amenazas que el coronavirus está dando al mundo con más de un millón cuatrocientos mil, muertos y centenares de miles contagiados con el virus maldito.
Muertes y contagiados que en Colombia, gracias a las medidas de este gran Presidente que tenemos son de las menores en el mundo. Pero la Corte Constitucional necesita pruebas para justificar las medidas de encierro por prevención de enfermedad y las medidas económicas para proteger la economía nacional.
Ñapa: Dicen los profesores de Derecho Probatorio, que “no se prueba lo evidente”. El “hecho publico y notorio”, no hay que probarlo. Pero nuestra Corte quiere pruebas. ¿Alguien tiene pruebas de la pandemia?.