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Columnistas | PUBLICADO EL 03 octubre 2019

Me sorprendieron

Por juan gómez martínezredaccion@elcolombiano.com.co

Dos hechos que ocurrieron la semana anterior, aunque me sorprendieron por no conocerlos con anterioridad, sirvieron para que me cayeran encima algunas periodistas como si algo tuviera que ver en los mismos.

Uno, de un presunto acoso sexual en el que no estoy involucrado, que no conozco a los actores, pero que les ha servido a esas periodistas para hablar mal de Juan Gómez Martínez. El otro, en el que tampoco tuve nada que ver, una foto presentada en el informe del señor presidente Iván Duque a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El primer caso lo hago a un lado para no alimentar morbosidades y gozos de las opinadoras capitalinas.

Veamos el segundo: me sorprendió ver una foto en la información de la página web del periódico, que mostraba a unos niños, con uniforme de colegio, bailando con guerrilleros colombianos. Foto presentada en el informe del señor presidente Duque a la Asamblea anual de las Naciones Unidas (ONU), en la que decía que era en Venezuela. Surgieron dudas y algunos dicen que esa foto fue tomada en Colombia. Las dudas persisten, hay venezolanos que dicen, con argumentos, que fueron tomadas en Venezuela, que los uniformes coinciden con los de colegios en el Táchira. Mi preocupación fue que se le dieran argumentos a Maduro y su gente para atacar al gobierno colombiano como es habitual en esa dictadura títere de los gobiernos comunistas.

Tan cierta resultó mi preocupación, que una vez conocida la información salió la canciller de Venezuela a decir que todo lo del gobierno de Duque es una farsa, una mentira, que todo es falso. Y luego Maduro con su reiterativa crítica a nuestro gobierno, este sí legítimo, apareció en la televisión perorando contra nuestro gobierno democrático y contra Colombia.

Recordé las palabras de mi padre, Fernando Gómez Martínez, en una conferencia con universitarios del Valle del Cauca, sobre los deberes del periodista:

“Y de aquí, dentro de las normas principales de mi ética, la última: el patriotismo. Nada contra la patria. Quédese la noticia, si publicarla le hace a ella mal. Prescíndase de la crítica, si publicarla la desdora. Suframos al gobierno si fuera de los linderos hay quien quiera derrocarlo. Aunque las instituciones deban enmendarse, aplacemos el hacerlo si el trastorno ha de ser peor que las instituciones.

“Verdad, libertad, justicia, honradez, prudencia, caridad, decencia, bien público y patriotismo, ese haz de palabras y de conceptos forman la columna de nuestra ética”.

Dentro de ese haz de palabras hay muchas que se acomodan a lo que estamos padeciendo frente al régimen dictatorial de Maduro. Nuestro compromiso con la patria es defendernos del déspota que acaba con su país y quiere trasladarnos sus falencias y errores a nosotros.

Si quiere más información:

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