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David E. Santos Gómez

Doctor en Ciencias Sociales, Magister en Estudios Humanísticos y Periodista. Es columnista semanal de El Colombiano y profesor en Eafit de temas relacionados con la historia contemporánea, la geopolítica y el periodismo.

La política del espectáculo

Quieren viralidad más que profundidad o investigación periodística. Esperan obtener visualizaciones y likes.

hace 1 hora
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  • La política del espectáculo

Por David E. Santos Gómez - davidsantos82@hotmail.com

En el mundo del espectáculo estadounidense quizá ningún medio de comunicación sea más importante que TMZ. Las siglas le dirán muy poco a los no norteamericanos, pero en el cine, la música y las redes sociales de esa parte del hemisferio no se mueve una aguja sin que este conglomerado multimedia -que inició como una sencilla página web- se entere y lo haga público. Su rapidez en tener exclusivas como la muerte de Michael Jackson en 2009 (quizá la más famosa de todas), de Prince en 2016 o el fatal accidente de Kobe Bryant en 2020, cimentaron la reputación de su periodismo de exclusivas, con frecuencia criticadas por su amarillismo y sus estrechos vínculos con fuentes policiales que les filtran la información a ellos por dinero incluso antes de que se hagan los anuncios oficiales. Es, en últimas, el lugar al que todos aquellos interesados en el showbiz acuden para enterarse de las noticias más frescas, por trágicas o truculentas que resulten.

Hace dos años TMZ inició una ampliación de su cobertura periodística hacia la política. No es, tampoco, sorprendente. Era esperable que, tras la transformación del Capitolio y la Casa Blanca y su ejercicio de lo público en un espectáculo lamentable, las cámaras y los paparazis apuntaran hacia allá. Es cierto también que Hollywood y Washington han mantenido por décadas una relación cercana y tormentosa, pero lo que hoy vemos en la política de la primera potencia del mundo es un reconocimiento directo de que el show está al mando de las decisiones. Donald Trump viene del espectáculo y asimila su labor como el último escalón en su carrera de celebridad. Es aún el personaje de un reality show.

El conglomerado de chismes tiene el foco puesto en miembros del Ejecutivo y el Legislativo. Cree -y con razón a esta altura- que su cubrimiento no dista demasiado de lo que hace con los famosos del cine y la música. Abrieron una oficina permanente en Washington, persiguen a los políticos en los aeropuertos, en restaurantes, en sus vacaciones. Toman fotos a escondidas para revelar aparentes incoherencias entre sus discursos de la vida pública y sus actuaciones en la vida privada. Quieren viralidad más que profundidad o investigación periodística. Esperan obtener visualizaciones y likes. Piden, a todos aquellos que se encuentren con un funcionario público, que los graben y les envíen el material. No importa si los perseguidos son conservadores o liberales. Trumpistas o demócratas.

En medio del reciente cierre del gobierno federal, en el que decenas de miles de trabajadores públicos no podían cobrar su sueldo, TMZ promovió una campaña para demostrar cómo los congresistas recorrían el país en viajes de placer. La idea, según los encargados del medio, era exponerlos públicamente por hipócritas.

El medio dice que quiere hacer más accesible la política para la gente. La realidad es que, para cubrir la incoherencia del mando en Washington, su bajeza y decadencia, basta un tabloide.

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David E. Santos Gómez

Doctor en Ciencias Sociales, Magister en Estudios Humanísticos y Periodista. Es columnista semanal de El Colombiano y profesor en Eafit de temas relacionados con la historia contemporánea, la geopolítica y el periodismo.

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