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Columnistas | PUBLICADO EL 17 septiembre 2019

La economía naranja salvará la patria

Por Francisco Cortés rodasfranciscocortes2007@gmail.com

Los propagandistas de la economía naranja hablan como seres poseídos de unas verdades sobre la economía y la política que ni siquiera los grandes gurúes del neoliberalismo -Hayek y Friedmann-, desarrollaron cuando justificaron el proyecto de devastación del liberalismo social en el mundo.

¿Qué es la economía naranja? Sus promotores dijeron en la cumbre en Medellín que Colombia le mostrará al mundo cómo, con la cultura, la creatividad y el arte, se darán los pasos necesarios para convertirse en una potencia creativa. El que se incorpora en la economía creativa “es una persona que se lidera a sí misma y lo hace de manera independiente”, dijo John Hopkins. “Gestionarse a sí mismo” es entonces la idea neoliberal de los creativos.

La economía naranja o creativa es promovida como si fuera la salvación para economías rezagadas, atrasadas en su desarrollo industrial, y como si el supuesto crecimiento que produciría permitirá enfrentar los problemas generados por el desempleo y la precariedad del trabajo que produce el capitalismo en la modernidad tardía. Lo que Hopkins y otros autores no dicen ni analizan es cómo y porqué surge este modelo económico.

El capitalismo entró desde los setentas del siglo pasado en un periodo de crisis estructural determinada por la imposibilidad que enfrentaron los grandes inversionistas para actuar bajo la premisa, propia del capitalismo, de “la acumulación infinita de capital”. Para ellos no fue posible continuar con sus decisiones normales de inversión, debido a la presión que recibían de todos lados por los costos sociales y ecológicos implicados en hacer empresas capitalistas. ¿Qué resultó? Andreas Reckwitz lo dice claramente: “ya no vivimos más en el capitalismo industrial, sino en el capitalismo cultural”.

La economía creativa no es la economía estandarizada de la sociedad industrial, sino la economía de lo particular. La economía naranja es una cultura de lo auténtico que a la vez es una cultura de lo atractivo. Sus ramas son: arquitectura, publicidad, artes, artesanía, música, cine, diseño, moda, juegos de computadora, el desarrollo de software, radio, televisión, turismo, cocina y deportes.

En cualquiera de estas ramas cada creador tiene que sobresalir, ser particular, original, único. El que reclama como sujeto algo muy especial, como una cartera de marca, unas vacaciones exóticas, un concierto alucinante, busca objetos por medio de los cuales pueda como sujeto expresarse, desarrollarse y manifestar su prestigio social.

Los sujetos de la economía creativa son los miembros de la nueva clase media, con altos niveles de formación universitaria. Los trabajadores poco calificados no son objeto de preocupación de la economía creativa. La economía naranja del presidente Duque creará una polarización en las relaciones de trabajo: el valor del trabajo de la clase media educada es reconocido, su estilo de vida dignificado, mientras que la clase de los trabajadores sin educación formal se les negará su reconocimiento al recibir una devaluación de su forma de vida y un salario miserable (Rappi, Uber). De esto no se habló en la cumbre para el 30 % de la población de la clase media educada.

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