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Realmente este gobierno cumplió lo propuesto en su campaña. Prometió el cambio y así lo ha hecho, ha cambiado, pero para empeorar las cosas.
Por Juan Gómez Martínez - opinion@elcolombiano.com.co
Realmente este gobierno cumplió lo propuesto en su campaña. Prometió el cambio y así lo ha hecho, ha cambiado, pero para empeorar las cosas.
Veamos lo que publicó este diario el jueves pasado, sobre los escándalos que hemos sufrido en estos meses del actual gobierno: empecemos por el hijo mayor del presidente, Nicolás Petro, quien denunció, con nombres propios, que antes de iniciar este gobierno, pero durante la campaña, hubo dineros recibidos de personas vinculadas con el narcotráfico. Esto sería suficiente para inhabilitarlo para dirigir este país.
Se conoce que su hermano, Juan Fernando Petro, visitó varios centros de detención para ofrecerles beneficios a los detenidos, como la paz total y, con esas promesas, conseguir votos a favor del hoy presidente de los colombianos. En este caso, no pasa nada.
Hay un enredo con un avión pagado con dineros de DailyCop, una empresa de cripto monedas acusada por malos manejos. El Consejo Nacional Electoral investiga al gerente de la campaña, Ricardo Roa, quien hoy es presidente de Ecopetrol, y de quien se dice que habría pactado la entrada de dineros a la campaña sin que fueran declarados.
Aunque la primera dama hace días que no figura, parece que tiene un séquito que muestra el derroche de este gobierno, pues, en su comitiva, cuenta con maquillador, fotógrafo profesional, vestuarista, una asesora -que es su mejor amiga y que cuenta con sueldo de ministro-.
Algo que me parece de suma gravedad, es malgastar los dineros de los sindicatos y, con mayor razón, cuando se trata de la organización sindical de los educadores como es Fecode. Fueron dineros no declarados y que fueron unos 500 millones de pesos. Además de lo pagado a testigos electorales, que se calcula en unos 35 mil testigos, sin que ese gasto fuera declarado a Cuentas Claras.
Pero lo peor, lo más triste, lo más injusto y muchos apelativos más, es lo que ocurre con el departamento de La Guajira. Para llevarle agua potable a la población de ese departamento abandonado, lo hacen con unos carrotanques que ahora son motivo de investigación, por su costo y la manera como que se adjudicó la compra. En lugar de aprovechar el agua de río Rancherías, hacer un acueducto con su planta de tratamiento, sacan una dudosa licitación para el suministro del vital líquido por medio de esos vehículos. Colombia es un país rico en fuentes de agua, la Guajira con su río no es la excepción. Represando ese río, con una pequeña presa y tubería por todo el territorio del departamento, se solucionaría el problema del agua potable del que ha sido víctima esa importante región de Colombia. Hay que aprovechar las riquezas que tenemos y dejar de improvisar para solucionar los problemas de un país en desarrollo, como el nuestro. Hay que apelar a las soluciones fáciles y viables y no tratar de inventar cosas casi imposibles.