Síguenos en:
x
Columnistas | PUBLICADO EL 02 mayo 2019

Interrogantes sobre los nuevos negocios inmobiliarios del Metro de Medellín

Por Carlos Jaime Noreña M.

Me sorprendió (no gratamente) la noticia de que el Metro va a entrar al negocio inmobiliario como operador urbano. Aunque ello está considerado, de soslayo, en su objeto social, es un negocio que claramente se sitúa por fuera de las actividades relativas a los “servicios de transporte público de pasajeros” (cláusula tercera de los estatutos).

Si bien en los estatutos se contempla la “ejecución de operaciones urbanas y desarrollos inmobiliarios, orientados al desarrollo del sistema de transporte masivo”, esto tiene que entenderse como lo estrictamente necesario para permitir la construcción y operación de las líneas y no como la veta oportunista que han descubierto ahora para generar riqueza, expresión muy de moda que sirve para justificar cualquier locura.

¿No nos van a incrementar desmedidamente los costos de pasajes en las etapas de inversión? ¿No van a hacerles competencia desleal a negociantes que están lícitamente en el sector inmobiliario? ¿No van a desplazar injustamente a propietarios de bajos recursos económicos situados en cercanías de las líneas y estaciones? ¿Vale, pues, que unos negocios invadan las esferas propias de otros en una tremenda práctica de capitalismo salvaje, en una mal entendida diversificación?

Si quiere más información:

.