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Columnistas | PUBLICADO EL 17 julio 2022

Inicia nuevo gobierno: vendrán los cambios

Tendremos cambios en política económica y social, no solo con la prioridad de un incremento de la producción agropecuaria, sino con un fuerte enfoque redistributivo.

Por Alejo Vargas Velásquez

El próximo 7 de agosto se posesiona el primer presidente de toda nuestra historia que no viene de la tradición política liberal-conservadora; tampoco creo que sea adecuado situar al presidente Gustavo Petro en la izquierda, porque realmente él proviene de una tradición política que se remonta a la Alianza Nacional Popular (Anapo), que fue una de las fuentes que dieron origen al Movimiento 19 de Abril (M-19), donde se inició la formación política de Gustavo Petro; el hoy presidente electo se nutrió de diversas fuentes, no solo en el campo profesional, como economista externadista, con una formación mucho más íntegra y acorde con las teorías y debates contemporáneos. Por ello me atrevería a situarlo más en el centroizquierda, pero, sin duda, con una gran sensibilidad social. Estará acompañado de la fórmula vicepresidencial de Francia Márquez, lideresa social afrocolombiana y abogada, quien viene igualmente de luchas sociales profundas y representa mucho en su nueva responsabilidad.

Por ello debemos estar preparados para los cambios que vendrán, tanto de forma como de fondo. Porque si el inicio de todo mandato presidencial conlleva cambios, es de esperar que en este caso, en el que sectores tradicionalmente excluidos llegan al poder —por supuesto, en coalición con otros sectores políticos—, los cambios sean de mayor significación. Tendremos, muy seguramente, un gabinete ministerial —como ya se viene configurando— con dirigentes y expertos reconocidos y experimentados en sus campos, acompañados, probablemente, de otros que representen nuevas “caras” y fuerzas políticas que formaron parte de la coalición que apoyó el triunfo del presidente Petro y su fórmula Márquez. Tendremos, así mismo, nuevas políticas públicas que reflejen las propuestas de la campaña y su equipo ganador; ellas serán evidentes en la mayoría de los campos: en política exterior, pasando a una orientación más profesional desde la Cancillería —allí va a ser sensible el restablecimiento de las relaciones con nuestros vecinos latinoamericanos— y abandonando la ideologización que caracterizó al actual gobierno; en política económica y social, no solo priorizando un incremento de la actividad productiva —especialmente del sector agropecuario—, sino también políticas con un fuerte enfoque redistributivo, como lo propuso el presidente electo; en educación, igualmente, se introducirán cambios sustantivos que mejoren las finanzas en todos los niveles de estas áreas; en el funcionamiento del sistema de salud, especialmente las EPS, que son la base actual del mismo; además de implementar el nuevo Ministerio de la Equidad, encabezado por la vicepresidenta.

En el campo de las políticas de seguridad y defensa, habrá igualmente cambios importantes, no solo por la propuesta del presidente Petro, reiterada después de su elección, de crear un nuevo Ministerio de Paz, Seguridad y Convivencia Ciudadana, como lo denominó, y donde, planteó, se situaría la Policía Nacional. Al respecto, es necesario señalar que, compartiendo esa propuesta, ojalá se haga el tránsito de manera tranquila y concertada, porque no hay duda de que implica cambios importantes que pueden incidir en la eficacia y la eficiencia de las políticas de seguridad y defensa y, especialmente, en lo relacionado con la seguridad pública. Este es un campo de indispensable cooperación entre Fuerzas Militares y Policía Nacional, allí hay que precisar lo mejor posible las responsabilidades tanto de militares como de policías y los mecanismos de cooperación entre ellos; la seguridad pública es distinta al campo de la seguridad nacional, que es claramente responsabilidad de las Fuerzas Militares, y al de seguridad ciudadana, competencia de la Policía Nacional. En estas reformas debería aplicarse ese dicho que señala: “de las carrera no queda sino el cansancio”.

Esperemos que al nuevo gobierno de Petro y al nuevo Congreso les vaya bien en la definición de las decisiones de políticas públicas.

Alejo Vargas Velásquez

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