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La información es parte de lo que deben hacer los periodistas, los columnistas, los editorialistas y todo el que maneja noticias y opinión, lo anterior debe ser transparente, equilibrado, fidedigno, sin pasiones, sin odios, sin rencores, sin revanchismos, sin fanatismos y mucho menos con mentiras que buscan acabar con las personas, dejando dudas que al final con la desinformación, causan daños.
El unanimismo que puede traer beneficios a las personas o a las empresa que explotan los medios de comunicación, al final no le está proporcionando un buen servicio a la comunidad, tampoco al personaje que quieren beneficiar y mucho menos a la democracia, que en muchas ocasiones se ve amenazada, cuando se detecta control a los contenidos noticiosos o a las personas, que en un país libre disienten y no son obsecuentes, pero sí informando objetivamente.
Pasando a otro tema de actualidad, se observa la soberbia con que quieren manejar el plan nacional de desarrollo, donde hay tanto por hacer y tanto por cambiar, en un país donde el campo rural colombiano tan prometido en campaña, tan utilizado por tantos personajes para hacer demagogia, requiere de infraestructura urgente en vías secundarias, circuitos de riego, servicios y garantías en seguridad, créditos, asistencia técnica, acopios y estabilidad, considerando que estamos en el trópico, con la ventaja de tener dos mares y aguas desperdiciadas, pero sin estaciones que permitan programar ciertos tipos de cultivos.
En el gobierno del Dr. Alfonso López M. se hablaba de Colombia la despensa de América y el futuro del mundo. Hoy 44 años después, por falta de políticas estables para el sector rural agropecuario, por una violencia terrorista, por una reforma agraria mal orientada desde el gobierno del Dr. Lleras Restrepo, estamos en lo mismo, o de pronto reversando en volúmenes e importando cacao, arroz, carnes, maíz, trigo, soya, lo más triste, hasta plátanos, aguacates y frutas del Ecuador y de Chile. Irónicamente se habla del plato típico paisa o bandeja paisa con productos importados.
En ocasiones es más barato importar productos agrícolas y pecuarios que producirlos en el país. Son más abundantes las importaciones con una revaluación o dólar barato, como ha ocurrido en los últimos ocho años, donde se presentó una desmotivación del agricultor por los costos para producir, la falta de apoyo estatal, el contrabando y la falta total de políticas agropecuarias. Lástima grande en un país con todas las oportunidades como topografía, suelos, climas, aguas, gentes trabajadoras, que han abandonado el campo y saturado las ciudades.
Ahora con el cuento de entrar a la O.C.D.E. se imagina uno para darle gusto a las exigencias de los negociadores en Cuba; sin un estudio compartido con los diferentes sectores de la economía, gremios y estudiosos de la geopolítica latinoamericana, debido a que no estamos en Europa. Muy urgente que con los sectores agrícolas y pecuarios, el Gobierno debe concertar oportunamente, de lo contrario, se podría llegar a más frustraciones, desempleo rural e incapacidad para sostener las empresas productivas.
Por eso el título de esta columna de opinión “Esto tiene que cambiar” para el éxito en el futuro del campo, debe haber más estudio y análisis por parte de los que saben, con la experiencia requerida y no ir a caer por soberbia y prepotencia, al abismo en que podemos llegar a caer.