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Por Emmanuel Tangarife b. Universidad Eafit
Ciencias Políticas, semestre 6
EmmanuelJTangarife@hotmail.com
Las personas se encuentran exhaustas de información de la situación actual. Cadenas de información y desinformación en WhatsApp, noticias del acontecer mundial en los noticieros locales y nacionales, nuevas cifras, más decretos y un encierro en que cada día pareciera como si nuestros lugares en donde pasamos la cuarentena se hicieran más pequeños. Y hay suficiente información sobre eso, ¿pero ¿qué ha sucedido con nuestra memoria histórica? Pareciera que solo una pandemia podría diezmar las constantes críticas que se han dado contra el director del Centro Nacional de Memoria Histórica.
La censura de palabras en la exposición Voces para transformar a Colombia utilizadas por las víctimas para expresar su experiencia en el conflicto armado es una bofetada a un acuerdo de Estado y a un anhelo de la sociedad civil. Censurar a las víctimas es censurar las voces de la paz y de la memoria histórica del país; que el CNHM sea expulsado de una red de memoria que se guía por el reconocimiento del conflicto armado y por el trabajo incansable por la verdad para las víctimas, resguardándose en un “malentendido por papeleo” es mezquino y minimiza la importancia de la construcción de paz y de la memoria histórica en la que se ha avanzado, pisotea el deseo de la reconciliación, reparación y no repetición en el país.
El llamado a una democratización de la participación de los diferentes actores y víctimas del conflicto armado es legítimo; sin embargo, su insistente empeño por una limpieza al honor y la gloria de las fuerzas armadas colombianas y a una reivindicación de algunos ganaderos que fueron también víctimas del conflicto, no pretende democratizar los relatos, pues estas voces ya han sido reconocidas por el ¡Basta Ya! De 2013, replicadas en algunos medios radiales y plasmadas en libros escritos por docentes universitarios.
Sus excusas entre matices ingenuos y con buenos deseos, no deben desconocer los hechos y escándalos en los que cada día el país se levanta: fosas comunes en Dabeiba, Antioquia; participación de militares en falsos positivos; descontento de las víctimas por parte de la Dirección del Centro y la revisión y el intento de censura de la palabra conflicto armado interno nos dan luces de que sus acciones son deliberadas.
Que esta pandemia no sea una enfermedad que nos lleve también al olvido colectivo. Nunca más.
*Taller de Opinión es un proyecto de
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