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Columnistas | PUBLICADO EL 24 noviembre 2022

Elecciones en Estados Unidos

Por Rodrigo Botero Montoya
- redacción@elcolombiano.com.co

Como en el caso del perro que no ladró, en una de las investigaciones de Sherlock Holmes, lo interesante de las elecciones de mitad de período en Estados Unidos fue lo que no sucedió. En contra de los pronósticos y de las expectativas de los analistas, la avalancha electoral republicana no tuvo lugar. El partido de gobierno logró conservar el control del Senado. La oposición obtuvo la mayoría en la Cámara de Representantes, aunque por un margen estrecho de unos seis votos. Los candidatos republicanos identificados con la mentira de que Donald Trump ganó las elecciones presidenciales del 2020 perdieron.

A pesar de la guerra cultural republicana contra los homosexuales y la diversidad racial, los demócratas lograron ganar las gobernaciones de Massachusetts con una candidata lesbiana y la de Maryland con un candidato afroamericano. La decisión de la Corte Suprema, de mayoría reaccionaria, de suprimir el derecho al aborto, tuvo el efecto de movilizar a las mujeres a votar contra los candidatos republicanos. A su turno, los electores jóvenes registraron su desacuerdo con la política del Partido Republicano respecto al cambio climático.

Varios factores contribuyeron a este resultado. El convencimiento de que obtendrían un triunfo arrollador llevó a algunos candidatos republicanos a adoptar propuestas cada vez más radicales. Con respecto al aborto, se llegó a sugerir la prohibición absoluta en todos los casos, incluido el de peligro de muerte de la madre. Tanto las mujeres que tuvieran un aborto, como los médicos y enfermeras que lo facilitaran serían culpables de homicidio y recibirían severas sanciones penales.

Quedarían en riesgo el matrimonio igualitario, lo mismo que los matrimonios interraciales. También se restringirían los servicios de planificación familiar y los programas de educación sexual de los adolescentes. Se pondría fin a los beneficios estatales de seguridad social y cobertura de salud que gozan de enorme respaldo popular. Se restringiría el acceso al voto de los afroamericanos y de las demás minorías. La política migratoria y la actitud hacia los trabajadores indocumentados y los refugiados políticos estarían inspiradas en el nativismo y la xenofobia. Se justificaría la violencia como forma de acción política, siempre y cuando ella permita imponer la voluntad de un partido minoritario. Se cuestionaría la laicidad del estado y la separación de iglesia y estado, entendiendo por iglesia los preceptos de los cristianos evangélicos. En otras palabras, se estaría proponiendo desmantelar el contrato social vigente en nombre del nacionalismo blanco y el fanatismo religioso, para imponer un estado teocrático represivo.

En materia internacional, en sintonía con la preferencia de Trump por gobernantes autoritarios, los republicanos cuestionaban el apoyo militar y financiero a Ucrania para defenderse de la invasión rusa. Trump aplaudió el Brexit, y sentía aversión por la Unión Europea y la Otan.

Estas actitudes extremas le permitieron al presidente Biden convertir las elecciones en un plebiscito en defensa de la democracia

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