viernes
2 y 8
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Por Jesús Eduardo Vélez Mejía
Definitivamente los colombianos somos como los «caramelos escasos» de un álbum de laminitas, y es natural, ya que por décadas no hubo un solo compatriota que no soñara y añorara vivir en paz y sin guerra.
Pero no, los colombianos nos acostumbramos a escuchar el retumbar de las balas, y esas hoy como que nos hacen falta. Los colombianos nos volvimos peleadores, intolerantes y retaliadores, nada nos gusta o sacia, todo lo criticamos, nada nos parece, cada uno y por separado...
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