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Columnistas | PUBLICADO EL 17 marzo 2022

De Ucrania, con amor

En menos de tres semanas, Putin ha logrado convertir a Rusia en un paria político y económico. No puede simultáneamente abrir fuego contra nuestros valores y disfrutar de nuestros beneficios.

Por Rodrigo Botero Montoya - redaccion@elcolombiano.com.co

La decisión de Vladímir Putin de invadir a Ucrania el 24 de febrero ha recreado episodios europeos que dieron lugar a la Segunda Guerra Mundial. Hasta hace poco, se consideraba que la incursión violenta en el territorio de una nación vecina era un mal recuerdo que había sido superado. La guerra que ha iniciado Putin, y que su propaganda oficial denomina con el eufemismo de “operación militar especial”, se ha convertido en un enfrentamiento con Occidente que ha transformado el panorama geopolítico mundial.

Lo que esperaba que fuera una acción relámpago y una victoria temprana del poderío militar ruso ha tropezado con la resistencia valerosa del gobierno y de la población de Ucrania. Como advertía Helmuth von Moltke en 1871: “Ningún plan de operaciones dura con certeza después del primer contacto con las fuerzas del enemigo”.

El rechazo internacional al bombardeo indiscriminado ruso a ciudades ha dado origen a la solidaridad con Ucrania, al envío de armamento por parte de las democracias industrializadas y a la imposición de sanciones drásticas a Rusia. El empeño de Putin por reconstruir el imperio soviético amenaza con arruinar a Ucrania para incorporarla a su esfera de influencia.

Ese intento está teniendo el costo de aislar a Rusia del sistema financiero internacional y del acceso a los mercados, a la inversión y a la tecnología de la Unión Europea, Norteamérica y sus aliados. En menos de tres semanas, Putin ha logrado convertir a Rusia en un paria político y económico.

Según la ministra de Hacienda de Canadá, Chrystia Freeland: “Hay momentos en la historia cuando la lucha entre la libertad y la tiranía toma la forma de una batalla en un lugar que se libra por toda la humanidad. En 1863 ese lugar fue Gettysburg; en 1940 fue en los cielos de Gran Bretaña. Hoy, en el 2022, es en Kiev. [...] Rusia no puede simultáneamente abrir fuego contra nuestros valores y disfrutar de nuestros beneficios. Uno no puede bombardear a Kiev por la mañana y amarrar su yate en la Costa Azul por la noche. Por ese motivo, en estrecha colaboración con el gobierno de Ucrania, el Grupo de los Siete ha colocado las sanciones más duras impuestas a una economía mayor. [...] Este es uno de esos momentos y uno de esos lugares donde la libertad confronta a la tiranía. Estamos determinados a que la libertad triunfe, y lo hará”.

Independientemente de cómo termine, esta guerra no se presta a posturas ambiguas. Se está del lado de la libertad o del lado de la tiranía. Los representantes de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia en las Naciones Unidas apoyaron la agresión de Putin. El vocero nacional de la izquierda autoritaria se abstuvo de repudiar la invasión a Ucrania argumentando que en Colombia había pobreza. La interpretación más benévola de esa actitud es que se trata de una irresponsabilidad 

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