Síguenos en:
x
Columnistas | PUBLICADO EL 12 febrero 2015

Continuidad

PorROSA MONTEROredaccion@elcolombiano.com.co

El ISIS proyectó en Siria, en una pantalla gigante en una plaza, el video atroz del jordano abrasándose. Vi con desmayo en Internet a una linda quinceañera aplaudiendo y riendo con el mismo embeleso con que contemplaría al cantante de moda. El jordano, despojado de su humanidad, cosificado, no era más que una excusa para multiplicar la cohesión delirante y fanática, la pertenencia a la horda.

En estos días el Senado español tramitará las leyes sobre los animales dentro del proyecto de reforma del Código Penal. El Observatorio Justicia y Defensa Animal lleva años trabajando para que haya un avance real en este tema.

Hay que conseguir que la pena por un maltrato especialmente cruel sea de dos años y un día, lo que permitiría encerrar a esos canallas. Hasta ahora, se haga la aberración que se le haga a un animal, el verdugo jamás va a la cárcel.

Con la reforma será penada la explotación sexual de los animales, pero por desgracia el nuevo código no castiga el abuso sexual si no media dinero. Esta práctica sádica y brutal es más común de lo que se cree.

El Observatorio ha reunido 160.000 firmas en contra y pide que no perdamos esta oportunidad de igualarnos a los demás países de nuestro entorno: Alemania, Francia, Reino Unido...

¿Les parece que he dado un salto mortal en el vacío al pasar del espanto indecible y enloquecedor del jordano al humilde pero también indescriptible sufrimiento de las bestias?

Yo, en cambio, considero que hay una clara continuidad en ello. Que, si aprendemos a sentir empatía por todos los seres vivos, nos será más fácil no cosificar a nuestros semejantes, no aceptar el dolor y el horror con esa nauseabunda banalidad. Y además: ¿quien va a defender a esos pobres, mudos animales, si no lo hacemos nosotros?.

© Diario El País, SL

Si quiere más información:

Continúa Leyendo
.