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¡Ay qué calor!

La recomendación más importante para toda la población: que hagan la siesta y no salgan a la calle cuando la canícula pega más fuerte. Todo tan mediterráneo...

23 de julio de 2023
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  • ¡Ay qué calor!

Por Lina María Múnera Gutiérrez - muneralina66@gmail.com

El calor que ha azotado a medio planeta en estos días ha dado pie a situaciones e iniciativas curiosas que reflejan la idiosincracia de algunos países. Las temperaturas sofocantes, producto de ese cambio climático que algunos obtusamente siguen negando, ha producido registros nunca antes vistos, como el récord histórico de China de 52,2 grados en el pueblo de Sanbao, la ola de calor continua en Europa durante todo el mes de julio o los 54 grados centígrados en el Valle de la Muerte en California.

A las afueras de El Cairo, en Egipto, la imagen de decenas de mujeres vestidas con sus tradicionales caftanes y sumergidas en las aguas del Nilo, fuera de ser una escena colorida constituye una muestra de los sofocos insoportables que se están viviendo. Al menos sus aguas las refrescan, cosa que no pueden decir quienes pretenden encontrar alivio en el mar que baña el sur de la Florida, en Estados Unidos. Porque el agua alcanza los 37,7 grados centígrados, que es la misma temperatura que se usa para tomar un baño caliente en una bañera.

En Atenas tuvieron que cerrar la Acrópolis durante varios días seguidos; en Roma el Ministerio de Salud pidió no visitar el Coliseo a mediodía; en Andalucía, al sur de España, se han dado instrucciones a las empresas para que organicen a sus trabajadores en jornadas continuas que van de 7:00 de la mañana a 3:00 de la tarde, especialmente para quienes trabajan a la intemperie. Y la recomendación más importante para toda la población: que hagan la siesta y no salgan a la calle cuando la canícula pega más fuerte. Todo tan mediterráneo...

Los alemanes, tan poco acostumbrados a esto del calor, también están mirando a su alrededor para aprender. Fuera de introducir el concepto de siesta como una sana costumbre que se debería adoptar durante el verano, el ministro de salud alemán, Karl Lauterbach, ha recibido inspiración divina y ha recomendado que, para evitar el soponcio, busquen refugio dentro de las frescas paredes de las iglesias. Tal vez pensando en el más de medio millón de personas que han abandonado estas instituciones en el último año, la iglesia evangélica —que representa a la mayoría de protestantes de Alemania-- recogió el guante y contestó: “Todo el mundo es bienvenido a nuestras iglesias a rezar, a rendir culto y a resguardarse del calor”.

Otros que, en cambio, están muy acostumbrados a las altas temperaturas son los iraquíes. Cuando los termómetros van a marcar los 50 grados, las autoridades envían anuncios a través de distintos medios para que la gente no vaya a trabajar, y se recuerda poner vasijas con agua debajo de los árboles para los pájaros y otros animales. La región del medio Oriente tiene siglos de experiencia en el manejo del calor y su arquitectura vernácula es fuente de inspiración para este calentamiento global que va a ir en aumento. Suelen construir sus viviendas con torres “atrapavientos” que canalizan el aire fresco hacia las zonas habitadas, túneles de riego y pantallas en lugar de muros para jugar con la sombra.

Y en el otro extremo del mundo, los estadounidenses, siempre punteros en tecnología, han creado una pintura superblanca que refleja el 98% de la luz y los rayos infrarrojos, lo que permite que una pared pintada con ella esté 4,5 grados más fría que la temperatura ambiente. De pasada consiguen reducir la necesidad de aire acondicionado —ese bien tan preciado en el mundo moderno - en un 40%.

En vista de que las metas anheladas en cuanto a la reducción en la emisión de gases de efecto invernadero se ven cada día más inalcanzables, vamos a tener que hacer acopio de la experiencia, el ingenio y la creatividad para sobrevivir a estos calores que han llegado para quedarse.

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