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Este 23 de abril no solo se celebra el Día del Idioma (en Colombia desde 1938, por orden del entonces presidente Alfonso López Pumarejo), en Medellín también tenemos que celebrar, el mismo día, el nacimiento del periodismo en nuestra ciudad.
El periodismo en Medellín nació hace 205 años, el 23 de abril de 1815; y nació como periodismo de opinión, no como periodismo informativo. El primer periódico que se publicó en la ciudad (que fue el tercero en Antioquia) se llamó El Censor, no se sabe quién fue el director, pero sí se sabe que fue impreso en la imprenta del cartagenero José María Viller Calderón. María Cristina Arango de Tobón, en su obra “Publicaciones periódicas en Antioquia (1814-1960)”, dice que los redactores pudieron ser José Manuel Restrepo, Francisco José de Caldas y Francisco A. Ulloa.
En 1815 Medellín no era aún la capital de la provincia de Antioquia (lo fue a partir del 18 de abril de 1826) y tenía, con Rionegro, una importante disputa por la capitalidad. Pero realmente, en esos primeros 15 años del siglo XIX parece que era más importante Rionegro, pues desde allá estaban despachando algunos gobernadores y la primera imprenta que llegó a Antioquia, la de Viller Calderón, llegó a Rionegro, donde se imprimió el primer periódico en la provincia llamado “Gazeta Ministerial de la República de Antioquia”, en 1814 (algunos ejemplares reposan en bibliotecas de Bogotá. Ninguno en Medellín).
No se sabe aún, por qué, Viller Calderón se trasladó con su imprenta de Rionegro a Medellín y aquí publicó siete números de El Censor, entre el 23 de abril y el 11 de junio de 1815. El contenido de esos siete números fue siempre de opinión sobre la reforma que se tenía que hacer a la Constitución que, para Antioquia, existía desde 1812. Esa discusión se estaba realizando en Envigado, no en Santa Fe de Antioquia que era la capital, ni en Rionegro, donde precisamente se había promulgado esa Constitución.
A mi juicio, lo más destacable de “El Censor” es que nació como periodismo de opinión, proclamando la opinión libre, responsable (se hará con “la moderación y el miramiento debido al público y a las autoridades”) y abierta al debate: “tendré el mayor placer en que sea impugnado mi modo de pensar, porque estoy íntimamente persuadido, que la verdad resulta casi siempre del choque de opiniones”.