La Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol) se pronunció sobre la reciente decisión del Consejo de Estado que precisó los alcances del derecho a la protesta social y advirtió sobre los efectos que pueden tener los bloqueos y las actuaciones que ocasionen daños demostrables a terceros o interfieran con actividades productivas.
Para el gremio, la decisión constituye un precedente relevante en un momento en el que la conflictividad social se ha convertido en uno de los principales riesgos para la continuidad de las operaciones de hidrocarburos, la inversión y la generación de empleo en las regiones productoras.
El pronunciamiento del alto tribunal está relacionado con hechos ocurridos entre el 31 de julio y el 15 de agosto de 2017 en la Estación Chichimene, en Acacías, Meta.
Según destacó Campetrol, el Consejo de Estado reiteró que la protesta pacífica tiene protección constitucional, pero que los actos violentos, los bloqueos y aquellas actuaciones que produzcan daños demostrables a terceros o afecten el normal desarrollo de actividades productivas pueden generar responsabilidades e incluso indemnizaciones.
Le puede interesar: “El desafío ya no es encontrar gas, sino producirlo”: Campetrol sobre estrepitosa caída de reservas
Campetrol alerta por bloqueos en el sector petrolero
El gremio aprovechó la decisión para poner sobre la mesa el impacto que, según sus cifras, está teniendo la conflictividad social sobre las operaciones petroleras en Colombia.
El gremio petrolero aseguró que en los últimos años se han registrado alrededor de cuatro paros o bloqueos diarios relacionados con la actividad del sector. Como ejemplo, señaló las interrupciones registradas entre abril y junio de 2026, cuando las operaciones de mantenimiento de pozos permanecieron afectadas durante 64 días.
De acuerdo con la Cámara, la situación involucró a 16 equipos y generó impactos sobre más de 1.200 trabajadores directos de los campos Chichimene, Akacías y Castilla, en Meta.
El gremio también calculó una pérdida de 1,04 millones de barriles de petróleo como consecuencia de estas interrupciones.
Para Campetrol, estos hechos deberían analizarse a la luz del precedente establecido por el Consejo de Estado, especialmente frente a la necesidad de garantizar simultáneamente el derecho a la protesta y los derechos de trabajadores, empresas y comunidades que dependen de la continuidad de las actividades productivas.
Lea más: Colombia dejó de recibir $2,7 billones por menor producción de petróleo: casi 30% de lo que busca la emergencia económica
Sirius, otro de los proyectos en medio de la conflictividad
El pronunciamiento del gremio también puso el foco sobre el proyecto Sirius, considerado estratégico para el abastecimiento energético del país.
Campetrol señaló que los reportes relacionados con el proceso de consulta previa evidencian los desafíos que enfrenta la industria para desarrollar proyectos de largo plazo cuando existen controversias con comunidades y actores territoriales.
En particular, hizo referencia a la situación reportada alrededor de las comunidades de Taganga, en el marco del proceso asociado al proyecto, y señaló que Ecopetrol ha manifestado públicamente que enfrenta presuntas exigencias económicas de una comunidad que estarían dificultando el avance del proceso.
La Cámara, no obstante, hizo énfasis en que el camino debe ser la construcción de acuerdos y el fortalecimiento de los mecanismos institucionales para resolver las diferencias.
“Proyectos estratégicos para la seguridad energética del país, como Sirius, requieren diálogo, participación efectiva, seguridad jurídica y condiciones adecuadas para su desarrollo”, sostuvo Campetrol.
El llamado de los petroleros a Taganga
Ante este escenario, el gremio hizo un llamado a las comunidades de Taganga, a las empresas, a las autoridades y a los demás actores involucrados para que trabajen en la construcción de acuerdos que permitan prevenir que las controversias sociales terminen afectando proyectos considerados estratégicos para Colombia.
El gremio reiteró que respeta los derechos constitucionales relacionados con la participación ciudadana, la libertad de expresión y la protesta pacífica, pero insistió en que estos derechos deben coexistir con las garantías de quienes desarrollan actividades económicas y productivas.
Conozca también: Alerta en el sector energético: producción de petróleo y gas caen a su nivel más bajo en cuatro años
Para el sector, la discusión trasciende el proyecto Sirius. Está relacionada con la capacidad de Colombia para garantizar condiciones de seguridad energética, inversión, empleo y competitividad regional en los próximos años.
“Prevenir conflictos y viabilizar proyectos estratégicos” requiere, según el gremio, fortalecer el diálogo, la institucionalidad y la gobernabilidad territorial.
La posición de Campetrol se conoce en un momento clave para el sector energético colombiano, que enfrenta el desafío de mantener la producción de hidrocarburos y, al mismo tiempo, desarrollar nuevas reservas y proyectos que permitan atender la demanda futura de petróleo y gas.
En ese contexto, el gremio considera que el fallo del Consejo de Estado abre una discusión sobre cómo equilibrar el ejercicio de la protesta social con la protección de los derechos de terceros y la continuidad de actividades consideradas esenciales para la economía y el abastecimiento energético del país.
Para consultar contenido prémium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el mundo, regístrese aquí.
Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Por qué CAMPETROL se pronunció sobre el Consejo de Estado?
- Porque el fallo aborda los límites entre el derecho a la protesta y las afectaciones que pueden producir los bloqueos sobre actividades productivas.
- ¿Qué está pasando con el proyecto Sirius?
- Su desarrollo enfrenta retos relacionados con el proceso de consulta previa y las controversias con actores territoriales.
- ¿Qué pide CAMPETROL para Sirius?
- Diálogo, participación efectiva, seguridad jurídica y condiciones adecuadas para desarrollar el proyecto.