El Gobierno de Lula da Silva le puso freno a las apuestas deportivas y los casinos en línea en Brasil. El mandatario firmó el 25 de septiembre una medida provisional que prohibe la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las llamadas bets La medida también alcanza las autorizaciones estatales y distritales y establece un cronograma para el cierre de las plataformas.
El auge vertiginoso de este negocio no es exclusivo de Brasil, en Colombia se volvió casi “paisaje” toparse con alguna publicidad sobre casas de apuestas. Al encender el televisor, buena parte de los espacios publicitarios son ocupados por estos operadores. Por ejemplo, en el fútbol, 15 de los 36 clubes adscritos a la Dimayor, ente rector del fútbol profesional colombiano, tienen contrato de patrocinio con alguna de estas empresas.
Además, según datos de Fecoljuegos (Federación Colombiana de Empresarios de Juegos de Suerte y Azar), este sector mueve alrededor de $3,9 billones al año y aporta cerca de $1 billón a la salud.
De regreso a suelo brasileño, la decisión tiene una segunda cara que trasciende el debate sobre el endeudamiento de los hogares y la ludopatía (adicción por apostar dinero), se trata del negocio del fútbol brasileño que recibe de esta fuente importante recursos por patrocinios.
El golpe potencial para los clubes es significativo, por ejemplo, en la Serie A brasileña, 14 de los 20 equipos tienen actualmente una empresa de apuestas como patrocinador principal, según CNN Brasil. Además, según el Centro de Investigación en Macroeconomía de las Desigualdades, los patrocinios a clubes sumaron 977 millones de reales (191 millones de dólares) en 2026. Y los brasileños depositaron 220.000 millones de reales (40.000 millones de dólares).
Incluso, hubo compañías que comenzaron a revisar sus vínculos como Betano, patrocinadora del Flamengo; Novibet, vinculada al Santos; Superbet, con São Paulo y Fluminense, y Esportes da Sorte, con Corinthians.
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Intentos por regular las apuestas deportivas en Colombia
Pasando al territorio colombiano, Evert Montenegro, presidente de Fecoljuegos, recordó que detrás del negocio de las apuestas hay una particularidad que suele perderse: no todo el dinero que circula por las plataformas corresponde a ingresos de los operadores.
De acuerdo con Coljuegos, entre enero y agosto de 2026, las apuestas deportivas a través de operadores de juegos por internet generaron $473.023 millones en recaudo. La cifra representa un aumento de 84,24% frente al mismo periodo de 2025, impulsado principalmente por el Mundial de Fútbol.
El crecimiento de este segmento fue uno de los principales factores detrás del aumento del recaudo total de la entidad reguladora. En los primeros ocho meses del año, Coljuegos recaudó $977.220 millones para ser transferidos al régimen subsidiado de salud, 39,38% más que en el mismo periodo de 2025.
“Hablan de $40 o $50 billones que mueven las apuestas, pero eso no es dinero real. Eso es dinero que está ahí girando y que es fruto del rejuego”, explica Montenegro. Su argumento es que una misma cantidad puede utilizarse varias veces para realizar apuestas, por lo que el valor total jugado no equivale a la facturación de las empresas.
Por ejemplo, señala que una persona puede depositar $100.000, utilizar solo $50.000 para apostar y volver a jugar ese mismo dinero varias veces. “Tú puedes jugar $50.000 y puedes jugarlos hasta seis veces, pierdes, ganas, pierdes, ganas y siguen siendo los mismos $50.000”.
Para el dirigente gremial, la diferencia es fundamental porque sobre los ingresos reales de la actividad se calculan las obligaciones que tienen los operadores con el Estado. “El único dinero real que queda en las apuestas es cuando se pagan los premios o cuando el jugador se retira”.
Las apuestas, además, hacen parte de un negocio que en Colombia funciona bajo un esquema de monopolio rentístico. La Constitución de 1991 estableció que los juegos de suerte y azar deben generar recursos para financiar servicios como el sistema de salud. La regulación y vigilancia del mercado está a cargo de Coljuegos, entidad que desde 2017 regula también los juegos operados por internet.
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Grandes operadores de las bets
Actualmente, existen 14 operadores de juegos online autorizados por Coljuegos. De ellos, nueve están afiliados a Fecoljuegos, es decir, 64% de los operadores legales
Así las cosas, BetPlay, que es el patrocinador de la Liga colombiana desde 2019, domina el 54,7% del mercado nacional. En 2025 movió $1,2 billones. Aumentó su dominio en el sector, puesto que en 2022 su participación era de 43,12%.
Incluso, los tres primeros operadores BetPlay, Rushbet y Wplay.co acumularon en conjunto $2,03 billones, es decir, el 90,51%.
Para Montenegro, ese crecimiento de la industria en el país debe mirarse desde lo que representa el sector para las finanzas de la salud. “Estamos alrededor de $1 billón al sistema de la salud”, afirma al referirse a los recursos que aporta actualmente el conjunto de los juegos de suerte y azar.
El dirigente calcula que esos recursos podrían estar financiando la atención en salud de alrededor de 500.000 personas.
La contribución se da en medio de una estructura de costos e impuestos que, según Fecoljuegos, representa una carga significativa para los operadores. Montenegro explica que, además del 15% destinado a la salud, las empresas deben asumir otros tributos, como el impuesto al consumo, lo que eleva la carga sobre sus ingresos a entre 31% y 35%, dependiendo de los conceptos que se incluyan en el cálculo.
Para Harvie Sanabria, docente de Marketing Internacional de la Universidad de San Buenaventura, se sumó desde febrero de 2025 el IVA del 19% aplicado a los depósitos en plataformas de apuestas online, una medida adoptada en las disposiciones expedidas durante la conmoción interior por la situación del Catatumbo.
No obstante, este impuesto fue declarado inexequible de forma definitiva el 15 de abril de 2026 por la Sala Plena de la Corte Constitucional, como consecuencia de la caída del decreto “madre” (Decreto 1390 de 2025), que declaraba la Emergencia Económica, tumbado días antes (9 de abril de 2026).
Según el docente, esto sirvió para que la medida inicialmente adoptada abriera otro frente de discusión para el sector. Los operadores advirtieron una mayor carga sobre las apuestas, lo que podía incentivar la búsqueda de plataformas por fuera de la regulación. Montenegro considera que este es uno de los principales riesgos que enfrenta actualmente el mercado formal. “Las plataformas legales con las que nos toca competir aquí en Colombia, que pagan impuestos, que generan recursos para la salud, que generan empleo, compiten contra toda la ilegalidad”.
Competir contra las ilegales
Ante este panorama, Montenegro sostiene que la principal amenaza para los operadores autorizados es la competencia de plataformas que no están sometidas a los controles que exige el mercado colombiano.
En una plataforma legal, explica, el usuario debe atravesar procesos de identificación y verificación antes de poder apostar. Según el presidente de Fecoljuegos, son alrededor de 23 o 24 registros en los que se verifica la identidad, la edad y otra información del usuario, además de mecanismos relacionados con la trazabilidad de los recursos.
También existen herramientas de juego responsable. Entre ellas está la autoexclusión, mediante la cual el usuario puede establecer límites de gasto diarios, semanales, quincenales o mensuales. Una vez alcanzado el monto fijado, la plataforma impide que continúe apostando. “Cuando llegas a ese monto, la plataforma ya no te deja seguir apostando”, explica Montenegro.
El problema, según el gremio, es que esas condiciones no necesariamente están presentes en los sitios ilegales. Por eso, Montenegro considera que la discusión no debería centrarse en prohibir las apuestas, sino en fortalecer la regulación y combatir las plataformas que operan por fuera del sistema.
Además, advirtió que una eventual prohibición en Colombia dispararía las apuestas ilegales. “El juego va a seguir existiendo. La diferencia es si queremos que esté regulado o que todo sea ilegal. En Brasil ha pasado una cosa muy particular. El año pasado se bloquearon alrededor de 65.000 sitios ilegales. El presidente Lula dijo que se cerrarían las apuestas y, desde esa fecha, se han abierto alrededor de 600 sitios ilegales. Además, el 78% de la gente en Brasil, por ejemplo, no sabe diferenciar entre una plataforma legal y una ilegal. El 80% de la publicidad en redes sociales son ilegales”.
Por eso, Fecoljuegos plantea que el debate debe concentrarse en cerrar el espacio a la oferta ilegal y, al mismo tiempo, permitir que los operadores autorizados puedan competir bajo unas condiciones que les permitan mantener el mercado formal.
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En esa discusión también está en juego el destino de los recursos que genera la actividad. Montenegro advierte que, si los jugadores migran masivamente hacia plataformas ilegales, no solo se pierde el control sobre la actividad, sino también parte de los recursos que actualmente llegan a la salud.
“Se dispararía el juego ilegal y finalmente ahí no hay ningún control sobre los dineros, no hay ningún control sobre los premios, si se pagan o no se pagan, se pierde el tema del empleo y, fuera de eso, caeríamos en un juego sin ninguna garantía para que haya un juego responsable”.
No solo exclusivo del fútbol
Por otro lado, la presencia de las casas de apuestas en el deporte colombiano va mucho más allá de las plataformas digitales. En 2023, la Dimayor anunció la renovación hasta 2029 del contrato de patrocinio con BetPlay, un acuerdo que contempla presencia de la marca en camisetas, estadios, transmisiones y eventos oficiales.
La propia Dimayor destacó entonces el respaldo de la compañía no solo a las competencias profesionales, sino también como patrocinador de los clubes de las ramas masculina y femenina, la Federación Colombiana de Fútbol y el campeonato de Futsal.
BetPlay también extendió su presencia a otras disciplinas. La empresa invirtió en la Liga Profesional de Béisbol Colombiana y figura además como patrocinador oficial de la NBA, ampliando el alcance de las marcas de apuestas dentro del ecosistema deportivo.
Una investigación de Investigate Europe encontró que 66% de los clubes de fútbol europeos tienen algún tipo de financiación proveniente de la industria del juego. En la temporada analizada, todos los equipos de la Premier League inglesa y de la Eredivisie neerlandesa mantenían algún vínculo de patrocinio con compañías de apuestas, desde publicidad en las camisetas hasta acuerdos como socios comerciales y presencia en los canales digitales de los clubes.}
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El dinero de esta industria también llega a quienes transmiten y cubren el deporte. Un análisis de Seenka encontró que el 93,46% del tiempo publicitario en señales deportivas colombianas correspondió a marcas de apuestas en línea. Aunque la medición se concentró en televisión, el dato muestra el peso que tiene esta industria dentro del mercado publicitario deportivo.
Para Alejandro Pino Calad, periodista deportivo y director de Publimetro, esta relación económica puede terminar condicionando la manera en que se aborda el fenómeno de las apuestas desde los medios. En declaraciones recogidas por el medio 070, Pino sostuvo que la discusión no debería concentrarse únicamente en una compañía, sino en la dependencia que se ha construido alrededor de este modelo de financiación.
“Toda la industria del fútbol depende de las casas de apuestas. Todos los equipos tienen una casa de apuestas. Y los medios también. No hay un solo programa deportivo que pueda subsistir sin esa pauta. El problema no es BetPlay. El problema es el sistema fútbol. Y los medios que no hablan del problema porque tienen miedo de perder el patrocinio”.
Mientras tanto, Brasil ya frenó las apuestas en línea y Colombia intenta ponerle más impuestos a este sector que, a lo largo de los últimos cuatro años, presionó para que desde el Congreso no se les cargaran más impuestos con el argumento de que encarecer las apuestas legales podría incentivar la migración de usuarios hacia plataformas ilegales.
Por su lado, el Ministerio de Hacienda insistió en que la decisión para ponerle impuesto es el crecimiento de ingresos brutos de las apuestas, con un alza del 20% en 2025, con un potencial recaudo de $1,73 billones en 2027, $1,84 billones en 2028, $1,95 billones en 2029 y a $2,07 billones en 2030.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Por qué Brasil está restringiendo las apuestas deportivas?
- El Gobierno de Lula adoptó una medida provisional que contempla restricciones a la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las apuestas y casinos en línea.
- ¿Cuánto recaudaron las apuestas deportivas en Colombia en 2026?
- Los operadores de juegos por internet generaron $473.023 millones entre enero y agosto.
- ¿Cuánto aporta el sector de apuestas a la salud?
- Según Fecoljuegos, el conjunto de los juegos de suerte y azar aporta alrededor de $1 billón al sistema de salud.