Colombia enfrenta el reto de volver a crecer a tasas más altas en un escenario marcado por el déficit fiscal, una inversión que todavía no recupera el dinamismo de años anteriores y presiones sobre la inflación. Para Mauricio Reina, líder de Investigación de Fedesarrollo, la salida pasa por un cambio en los motores de la economía: reducir el protagonismo del gasto público y lograr que la inversión privada vuelva a tomar fuerza.
Durante su intervención en el espacio Mirada país, en el segundo día del Claro Tech Summi 2026, Reina sostuvo que el aumento del gasto público no puede mantenerse como principal mecanismo para impulsar la actividad económica, pues en el segundo trimestre del año creció 12,2%.
“Eso es insostenible”, afirmó el investigador, al referirse al aumento del gasto público y al reto fiscal que enfrenta el país.
En su planteamiento, el Gobierno tendría que contraer su participación en el crecimiento mientras crea condiciones para que el sector privado amplíe la inversión.
La apuesta, según explicó, tiene un espacio potencial considerable. En conversación con este diario, Reina señaló que la expansión posible de la inversión privada equivale a 7,45 puntos porcentuales del PIB, tomando como referencia los patrones históricos de la economía colombiana.
La cifra es relevante porque implicaría que el sector privado podría convertirse en un motor mucho más importante para ampliar la capacidad productiva del país, siempre que existan condiciones de confianza, seguridad jurídica y señales claras de política económica.
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Colombia perdió ritmo de crecimiento
Reina recordó que Colombia tuvo durante buena parte de las primeras décadas de este siglo un crecimiento superior al actual. Entre 2012 y 2013, señaló, la economía creció en promedio alrededor de 4,5%, mientras que desde 2014 el promedio se ha ubicado cerca de 2,7%.
La diferencia, según su lectura, está relacionada con el debilitamiento de la capacidad productiva, particularmente por el menor dinamismo de la inversión.
“Si nosotros caímos de crecer 4,7 o 4,5 a crecer 2,7 es porque se fue contrayendo la capacidad de producción de la economía”, explicó.
El diagnóstico de Reina coincide con un escenario en el que la economía colombiana ha mostrado una recuperación, aunque todavía enfrenta dificultades para sostener tasas de crecimiento elevadas. El Dane reportó que el PIB creció 3,5% en el segundo trimestre de 2026, mientras que la actividad económica de julio mostró un ritmo más moderado.
Para el investigador, el problema no está solamente en cuánto crece la economía en un determinado trimestre, sino en la capacidad que tiene el país para ampliar su producción en los próximos años.
En ese punto, la inversión resulta determinante: nuevas empresas, plantas, infraestructura, tecnología y ampliaciones de capacidad productiva son las que permiten elevar el potencial de crecimiento.
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Reina señaló que la inversión se debilitó especialmente durante la pandemia y posteriormente volvió a perder dinamismo desde finales de 2022, en un contexto de mayor incertidumbre.
En contraste, el consumo ha sido uno de los componentes que más ha contribuido a mover la economía después de la pandemia.
“Lo que me interesa mostrar es que el consumo ha estado jalando la economía desde la pandemia hacia adelante”, explicó.
Sin embargo, para el investigador, sostener una economía basada principalmente en el consumo y el gasto público no permite resolver el problema de fondo si la inversión continúa rezagada.
Construcción, infraestructura y minería, entre las oportunidades
En este escenario, Reina identificó varios sectores con posibilidades de recuperación precisamente porque han perdido participación o dinamismo en los últimos años.
Entre ellos mencionó construcción, vivienda, infraestructura, minería, hidrocarburos y agroindustria.
“La construcción, vivienda, infraestructura, minería, hidrocarburos, agroindustria. Esos son los más evidentes porque son los que se han quedado rezagados”, señaló en conversación con este diario.
La construcción ocupa un lugar especial en ese diagnóstico. El sector ha enfrentado una combinación de menores ventas de vivienda, dificultades para los proyectos VIS y un menor ritmo de actividad.
Para Reina, una de las alternativas para recuperar la vivienda está en volver a generar señales claras sobre los subsidios, incluso si los desembolsos se producen posteriormente.
Su argumento es que los proyectos inmobiliarios tienen períodos de maduración de entre 18 y 24 meses. Por eso, anuncios creíbles sobre recursos para subsidios hacia adelante podrían contribuir a reactivar decisiones de inversión desde ahora, sin que necesariamente todo el gasto público tenga que ejecutarse inmediatamente.
“Los subsidios se pueden ir desembolsando a medida que los proyectos vayan madurando”, explicó.
La lógica, según el investigador, sería utilizar la política pública para generar confianza y activar inversión privada, en lugar de convertir el gasto estatal inmediato en el principal mecanismo de estímulo.
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El terremoto también abre espacio para la inversión privada
La reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto también puede convertirse en una fuente de actividad para sectores como construcción e infraestructura.
Reina consideró que una parte importante de esas obras debería ejecutarse utilizando recursos privados, iniciativas empresariales y mecanismos como obras por impuestos, estímulos fiscales y donaciones.
Según su explicación, los anuncios realizados para Chocó hasta ahora han mostrado precisamente esa posibilidad, con una participación superior al 90% de gasto privado, de acuerdo con sus cifras.
El planteamiento adquiere relevancia en un momento en que las finanzas públicas tienen poco margen de maniobra. Fedesarrollo ha advertido que el ajuste fiscal requerido para estabilizar la deuda es mayor al contemplado inicialmente por el Gobierno en su Marco Fiscal de Mediano Plazo.
Por eso, la discusión no sería únicamente cómo conseguir más crecimiento, sino cómo hacerlo sin aumentar las presiones sobre las cuentas públicas.
El otro riesgo que Reina identificó es la inflación.
El IPC anual se ubicó en 6,24% en agosto de 2026, de acuerdo con el Dane, todavía por encima del objetivo del Banco de la República.
En su conversación con este diario, Reina señaló que existen incertidumbres relacionadas principalmente con los precios de los alimentos y con las tarifas de servicios públicos, especialmente la energía.
También advirtió que el comportamiento del fenómeno de El Niño durante el último trimestre podría incidir sobre esos precios.
Por eso, consideró que existen “muchas más fuerzas hacia el alza que hacia la baja” y planteó la posibilidad de que el Banco de la República tenga que realizar un aumento adicional de tasas antes de terminar el año.
La expectativa de los analistas recogida por Fedesarrollo en septiembre apunta precisamente a un escenario de tasas todavía altas: la Encuesta de Opinión Financiera publicada el 23 de septiembre mostró una expectativa de cierre de la tasa de intervención en 12,25%, mientras que la inflación esperada para diciembre se ubicó en 6,82%.
El consumidor enfrenta señales encontradas
Reina también se refirió a la confianza de los hogares en medio del escenario fiscal.
Su lectura es que los consumidores reciben señales de distinto signo. Por un lado están el déficit, la deuda y las presiones de gasto público; por otro, las expectativas de mayor seguridad física y jurídica.
“En este momento” el consumidor enfrenta, según Reina, “señales encontradas”.
Para cambiar ese balance, consideró necesario que el Gobierno presente un programa creíble de estabilización de las finanzas públicas.
En concreto, planteó la necesidad de una reducción del gasto de entre 1,5 y 2 puntos del PIB para el próximo año, que calificó como prioritaria.
La discusión fiscal ya está en el centro del debate económico. Fedesarrollo ha señalado que el Gobierno proyecta un déficit fiscal de 5,3% del PIB para 2026, pero considera que el ajuste planteado para estabilizar la deuda requiere medidas adicionales.
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Salario mínimo: inflación más productividad
De cara a la próxima discusión del salario mínimo, Reina planteó que el ajuste debería regresar a los criterios técnicos utilizados tradicionalmente para determinarlo.
“El salario mínimo se debe fijar sobre la base de inflación esperada y aumento de la productividad laboral”, sostuvo.
Según su planteamiento, esos dos componentes permiten mantener una relación entre el aumento de los ingresos laborales y la capacidad productiva de las empresas.
“Cualquier ajuste por encima de ese nivel o por debajo de ese nivel es una distorsión política que no se debe adoptar”, agregó.
En conjunto, el mensaje de Reina apunta a una transición en el modelo de crecimiento: el Gobierno tendría que reducir gradualmente el impulso proveniente del gasto público, mientras el sector privado recupera el papel de principal fuente de inversión y expansión de la capacidad productiva.
El desafío, sin embargo, es hacerlo simultáneamente con una corrección de las finanzas públicas y en un escenario en el que la inflación todavía permanece elevada. El resultado dependerá, según el planteamiento expuesto por el investigador, de que se logren generar condiciones suficientes de confianza para que las empresas vuelvan a invertir.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Cuánto podría aumentar la inversión privada en Colombia, según Mauricio Reina?
- El líder de Investigación de Fedesarrollo señaló que existe un potencial de expansión equivalente a 7,45 puntos porcentuales del PIB, tomando como referencia los patrones históricos de inversión de la economía colombiana.
- ¿Por qué Mauricio Reina plantea reducir el gasto público?
- Porque considera que el gasto público no puede continuar siendo uno de los principales motores de crecimiento en un contexto de déficit y deuda elevados. Su planteamiento es que el Estado reduzca gradualmente ese protagonismo mientras genera condiciones para que aumente la inversión privada.