Pico y Placa Medellín
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Así lo advierte el investigador experto en temas laborales Hugo López Castaño, al desglosar las cifras del Dane y realizar una lectura más allá del habitual desempleo.
Colombia se ha acostumbrado a juzgar el desempeño de su mercado de trabajo con un solo indicador, la tasa mensual de desempleo. Y como el Dane, a diferencia de casi todos los institutos de estadística oficiales, aún no desestacionaliza las cifras laborales, el indicador usado por todos resulta ser la tasa observada.
Ahora bien, como el dato de junio último (8,2 por ciento), es el menor desde 2001 para dicho mes, ha producido un espejismo: nos ha hecho creer que el mercado laboral no tiene nada que ver con el desempeño macroeconómico (en deterioro) y que “ya llegamos a la meta”, a pesar de que seguimos teniendo el desempleo y la informalidad más altos de América Latina.
De momento, corregido por variaciones estacionales, el desempleo se estabilizó, sigue cayendo en las zonas rurales y ha aumentado ligeramente en las principales ciudades. Sin embargo, la calidad del empleo se viene deteriorando: el “bueno” cae en paralelo con el menor crecimiento económico; el “malo” sube y, tal vez, aumente...