El 80% de las vacantes de construcción en España es difícil de cubrir, una situación que comienza a convertirse en un obstáculo para aumentar la oferta de vivienda en un país que enfrenta un déficit habitacional estimado en 750.000 unidades.
La falta de trabajadores especializados se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales del sector. Albañiles, electricistas, fontaneros, carpinteros y encargados con experiencia hacen parte de los perfiles que escasean, mientras una parte importante de los trabajadores actuales se acerca a la edad de jubilación.
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El fenómeno ocurre en medio de un mercado inmobiliario que acumula 12 años consecutivos de aumentos en el precio de la vivienda y que registra máximos históricos en el valor del metro cuadrado transaccionado, según los datos recogidos por Idealista.
El 80% de las vacantes en construcción se cubren con dificultad
De acuerdo con un artículo de Infobae, informe El ajuste de la oferta y la demanda de empleo 2026, elaborado por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), muestra la magnitud del problema.
Según el documento, cerca del 80% de los puestos disponibles en construcción presenta dificultades para ser cubierto.
Además, el 18,6% de las vacantes permanece sin cubrir de manera permanente por falta de candidatos, mientras apenas el 2,1% consigue cubrirse sin inconvenientes.
La escasez de mano de obra ya tiene consecuencias sobre la actividad de las empresas. El problema se traduce en mayores costos, retrasos en los tiempos de ejecución y, en algunos casos, en la decisión de no emprender nuevos proyectos.
La Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) reconoce que algunas constructoras acumulan un volumen importante de solicitudes que no están en capacidad de atender debido a la falta de trabajadores.
Esta situación tiene un impacto especialmente fuerte sobre los promotores medianos y pequeños, que encuentran mayores dificultades para responder a la demanda.
Trabajadores envejecidos
Según Infobae, el problema laboral no se limita a la falta de nuevos trabajadores. La edad de quienes permanecen en el sector también está aumentando.
Según datos de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), la edad media de los trabajadores de la construcción aumentó casi siete años durante los últimos 15 años y ya supera los 45 años.
Actualmente, el 90% de la plantilla tiene más de 30 años y hasta el 22% de los trabajadores podría jubilarse durante la próxima década.
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El panorama genera preocupación porque no existen señales claras de que haya suficientes trabajadores jóvenes preparados para reemplazar a quienes saldrán del mercado laboral.
Para la CNC, una de las claves consiste en cambiar la percepción que existe sobre la construcción y presentarla como una actividad moderna, tecnológica y con mejores condiciones salariales y contractuales.
Entre las medidas mencionadas está el primer plan de pensiones sectorial.
La esperanza está puesta en las mujeres y los inmigrantes
El sector identifica tres grupos que podrían ayudar a reducir la falta de trabajadores: jóvenes, mujeres e inmigrantes.
La incorporación de mujeres representa uno de los mayores espacios de crecimiento. Actualmente representan el 11,5% de las personas afiliadas al sector, pero menos de 10.000 trabajan directamente a pie de obra.
La inmigración también aparece como una alternativa para ampliar la fuerza laboral. Según la CNC, su incorporación debería realizarse mediante vías ordenadas que incluyan procesos de formación y cualificación.
En el caso de los jóvenes, el reto pasa por conseguir que la construcción sea vista como una actividad con posibilidades de desarrollo profesional y vinculada con nuevas tecnologías.
Sin embargo, aumentar rápidamente la disponibilidad de trabajadores no parece una solución inmediata.
¿Qué está pasando con el empleo en la construcción de Colombia?
El escenario colombiano presenta una situación diferente, aunque también refleja dificultades importantes para el sector.
La construcción perdió 136.000 empleos durante 2025, según cifras de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Dane.
Guillermo Herrera, presidente de Camacol, advirtió que el sector atraviesa uno de sus momentos más críticos en más de una década, con elevados niveles de desempleo y una fuerte caída de su producto interno bruto.
El comportamiento del empleo está relacionado, entre otros factores, con la menor producción de vivienda.
Mientras en Colombia se forman alrededor de 390.000 hogares cada año, la oferta alcanza apenas 115.000 unidades.
Esta diferencia evidencia una brecha importante entre la necesidad de vivienda y la capacidad actual de producción del sector.
A la menor producción se suma el aumento de los costos para desarrollar nuevos proyectos.
Camacol advierte que el incremento del salario mínimo podría elevar entre 10% y 15% los costos de las nuevas construcciones.
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También está el arancel de 35% aplicado a algunos insumos importados, entre ellos el acero.
Estos factores presionan los costos de los proyectos y pueden terminar trasladándose al precio que deben pagar los compradores de vivienda.
A esto se suma el costo del financiamiento. Las tasas de los créditos hipotecarios ya superan el 13%, de acuerdo con la información suministrada.
En España, el principal desafío está relacionado con la falta de trabajadores especializados y el envejecimiento de la fuerza laboral. La escasez ya está provocando mayores costos, retrasos y dificultades para asumir nuevos proyectos.
En Colombia, el problema está más relacionado con la caída del empleo, la menor producción de vivienda, el aumento de los costos de construcción y el encarecimiento del crédito.
Mientras España necesita atraer y formar nuevos trabajadores para evitar que la falta de mano de obra limite la construcción, Colombia enfrenta el desafío de recuperar la actividad del sector en un contexto de mayores costos y menor demanda.
En ambos casos, la vivienda se encuentra en el centro del problema: España registra un déficit habitacional estimado en 750.000 unidades, mientras Colombia enfrenta una brecha entre los hogares que se forman anualmente y la cantidad de viviendas que logra producir el mercado.
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