Elon Musk si bien ya no será la cara que represente ante medios el actuar de Tesla (compañía más importante en la fabricación de vehículos eléctricos) sí seguirá siendo quien tome las decisiones en la sombra. Aún no se conoce quién será la imagen que lo reemplace ante inversionistas y medios.
La decisión se tomó luego de que la Comisión de Bolsa de Valores de EE.UU. (SEC, por las siglas en inglés) demandara a Musk alegando un presunto fraude de valores, a raíz de un trino en el que el accionista mayoritario de Tesla aseguraba que tenía los recursos necesarios para privatizar la compañía; es decir, sacarla del mercado de valores.
“La resolución tiene como objetivo evitar una mayor alteración del mercado y daños a los accionistas de Tesla”, dijo el codirector de la SEC, Steven Peikin, en una nota de prensa.
“El tener el control mayoritario de la compañía hace que Musk sí o sí sea quien al final se encargue de las operaciones de la empresa. Y el haber aceptado renunciar se hace con la necesidad de que la compañía limpie, en parte, los errores cometidos por el hasta ahora director ejecutivo de Tesla”, aseguró Raúl Ávila, profesor de economía en la Universidad Nacional.
Para mitigar el hecho de que Musk aún pueda tomar gran parte de las decisiones de la empresa, la SEC ha dispuesto que el reemplazo deberá ser un presidente independiente y que Tesla deberá nombrar dos directores, también independientes (ver Radiografía).
La medida se considera como el punto más alto de un año que sin duda ha sido caótico para la firma. Mientras el fabricante supera en ventas de algunas referencias a competidores como BMW, su fundador ha tenido una serie de salidas en falso que le han valido a la compañía, al menos, 20.000 millones de dólares en su cotización en bolsa.
Elon Musk deberá además asumir otra serie de sanciones provenientes de la SEC. De su bolsillo deberá pagar 20 millones de dólares por considerar que su especulación “alteró significativamente el comportamiento financiero”. La sanción dicta que Musk debe renunciar en los próximos 45 días y no podrá volver a ser presidente de Tesla, al menos, en los próximos tres años.
Finalmente, como el fundador de la compañía seguirá siendo parte sustancial de la empresa, deberá tener un equipo, donde habrá abogados, que asesore y corrija las informaciones que Musk haga en medios de comunicación o a través de sus redes sociales, problema recurrente para quien se considera una de las mentes brillantes de la economía del Siglo XXI.