La situación de la economía colombiana, regional y mundial, afectada por la caída en los precios de las materias primas (entre ellas el petróleo) el encarecimiento del dólar y una contracción global, haría pensar que las empresas del país tuvieron que redefinir sus metas de crecimiento para este año.
Por eso EL COLOMBIANO habló con diferentes empresarios y analistas sobre esta realidad con el fin de determinar si la gran empresa nacional tuvo que cambiar sus prepuestos de 2015, con el fin de ajustarse a este nuevo entorno.
Las proyecciones de crecimiento del país y de la región latinoamericana han sido revisadas a la baja por diferentes organismos internacionales, incluso esta semana la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), anunció que revisará a la baja el crecimiento de 2,2 por ciento para la economía latinoamericana en el presente año.
El organismo reconoció que habrá un freno para la economía de América Latina, por lo que su secretaria ejecutiva, la mexicana Alicia Bárcena, culpó a la caída de los precios de las materias primas de ser la gran responsable de esta situación.
Por ejemplo, “Europa absorbe el 30 por ciento de las exportaciones mundiales y su recuperación es muy lenta. El repunte de Estados Unidos, beneficia sobre todo a México y a los países de América Central, pero no a la región como un todo”, dijo la ejecutiva.
Tampoco se puede dejar de mencionar la desaceleración de China que crecerá un 7 por ciento, medio punto menos que en los últimos tres años, y enfrenta diversas reformas estructurales como la del sector financiero.
En Colombia, el panorama aunque mejor que el promedio latinoamericano, también evidencia el coletazo petrolero que impactó las finanzas públicas y las exportaciones, que solo en enero pasado cayeron 40,2 por ciento.
Mauricio Reina, investigador asociado de Fedesarrollo, indicó que el escenario para el país se hace más difícil con el actual déficit del 5 por ciento del PIB en su cuenta corriente, es decir, gasta más de lo que le ingresa y “esto le está generando un hueco preocupante que debe solventar endeudándose más o con un aumento paulatino de las exportaciones no minero-energéticas”.
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