El próximo jueves se realizará en Quito una cumbre extraordinaria de presidentes de las principales cámaras de comercio de Colombia, Ecuador y Perú para evaluar perjuicios al comercio exterior entre los tres países por las salvaguardias cambiarias que unilateralmente impuso el gobierno de Rafael Correa.
“En la reunión buscaremos tener una posición unificada frente a los perjuicios que ha traído una medida absurda que nos afecta a todos, a la espera de que la Secretaría General de la CAN (Comunidad Andina de Naciones) no dé la razón al gobierno ecuatoriano en su pronunciamiento previsto para el 7 de febrero”, explicó Blasco Peñaherrera Solah, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, la principal de ese país con 14 mil socios y 108 años de creada.
El dirigente empresarial estuvo de paso por Medellín para invitar personalmente a la presidenta de la Cámara de Comercio de Medellín, Lina Vélez de Nicholls, a la reunión del 5 de febrero.
Además convocó a sus homólogos de las cámaras de Bogotá, Cali, Ipiales, y Pasto, así como de las peruanas de Lima, Piura, Arequipa, Tumbes, y las ecuatorianas de Guayaquil, Cuenca, Ibarra, Machala y Tulcán.
En diálogo exclusivo con EL COLOMBIANO, el directivo se mostró notablemente preocupado por los estragos que ya comienzan a verse en el comercio ecuatoriano por gravar con un 21 por ciento a las importaciones colombianas, mientras las peruanas deben pagar un 7 por ciento, desde el 5 de enero pasado.
Además teme que los gobiernos de Santos y Humala decidan responder a Correa con la misma dosis, es decir, medidas de retaliación o espejo, como se conocen en el comercio internacional, para presionar el desmonte de las salvaguardias. Así respondió Peñaherrera a este diario:
¿Qué temas abordarán en la reunión de cámaras de comercio de tres países?
“Analizaremos la situación actual y los principales beneficios del acuerdo de integración de la CAN, que ha permitido al Ecuador aumentar su intercambio comercial de un 7 al 30 por ciento, pues los tres países somos muy complementarios. De hecho, es el único acuerdo que funciona para Ecuador, pues apenas se está negociando otro con la Unión Europea. Mientras Perú y ustedes lograron un tratado de libre comercio con Estados Unidos, por decisiones políticas nosotros no lo tenemos, pese a que es nuestro principal socio comercial”.
¿Cómo se ha afectado Ecuador con las salvaguardias impuestas?
“Ya se ven problemas en los sectores de alimentos y vestuario, particularmente. Calculamos que están en juego 200 mil empleos del sector comercio, el mayor empleador de Ecuador. La gran mayoría de nuestros afiliados que comercializan productos nacionales como importados, están en una situación enormemente peligrosa”.
¿A qué se refiere?
“En sus planes no contemplaban la medida inconsulta del gobierno, ni tampoco unas posibles medidas espejo que pueden venir y limitar las exportaciones en unas relaciones y alianzas de décadas con clientes colombianos y peruanos. Tememos mucho una retaliación de Colombia por esas salvaguardias”.
Pero no es ya un alivio que el gobierno de Correa haya excluido 160 productos colombianos y peruanos que no tendrán que pagar esas salvaguardias...
“Esa decisión del Cómex (Comité de Comercio Exterior de Ecuador) es solo una señal de reconocer el enorme error que cometieron. A nadie se le ocurre poner aranceles a materias primas y bienes de capital cuando se habla de un supuesto programa de sustitución de importaciones. No creo que esa política cambie”.
¿Por qué lo dice?
“Luego de ocho años de gobierno de Rafael Correa, queda claro que es prepotente e insistirá con sus medidas, y si la CAN no le da la razón, es posible que Ecuador se salga del acuerdo de integración. Lo que hay de fondo es que el Gobierno necesita que muchos dólares se queden en Ecuador, pues al no poder emitir moneda, debe hacer frente a un alto gasto público, y con un petróleo a 45 dólares por barril, es insostenible. Para octubre próximo se prevé una probable crisis, porque se deben hacer pagos de amortización de créditos con China, país con el que estamos cuasi hipotecados, y faltaría presupuesto para sueldos del sector público.”
Una imagen muy distinta se tiene desde Colombia sobre el gobierno de Correa...
“El reconocido economista Milton Friedman decía que el mejor plan social para un país es tener un plan económico que funcione. El presidente Correa tuvo durante sus primeros seis años de gobierno altos índices de aceptación, del 70 por ciento, pero ahora están en el 45 por ciento, pues sabe que lo único más popular que él, siempre será el dólar del bolsillo de los ecuatorianos. Por eso medidas como las salvaguardias son como un disparo a los propios pies. Y eso pasa en un país sin acuerdos comerciales, casi nula inversión extranjera directa, incertidumbres jurídicas y tributarias, y con un gobierno que pone trabas a un socio como Colombia, y estrecha relaciones con Rusia o Irán, a los que no vendemos nada. Todo eso solo hace que la economía ecuatoriana camine hacia la recesión”.
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