Cerrejón denunció que el martes, en la noche, ocurrió un nuevo atentado contra la infraestructura férrea en el kilómetro 61, hecho que ocasionó el descarrilamiento de varios vagones de un tren que se dirigía hacia la mina.
Como resultado del ataque, se observaron daños materiales que aún están por cuantificarse, indicó la compañía en un comunicado.
La empresa informó que la evaluación técnica de la infraestructura afectada se efectuará una vez existan condiciones de seguridad que permitan el ingreso del personal especializado al sitio del incidente.
La compañía rechazó de manera categórica estos hechos, al considerar que ponen en riesgo la vida y la integridad de las personas, afectan infraestructura estratégica para el país y generan impactos directos sobre la operación ferroviaria.
Además de los daños materiales, este tipo de acciones tiene efectos sobre el empleo y el tejido social y económico de La Guajira, una región que depende en gran medida de la actividad productiva y logística asociada al transporte férreo.
Un contexto marcado por bloqueos y presiones operativas
El atentado se suma a un contexto complejo caracterizado por bloqueos recurrentes y mayores presiones operativas, factores que, según la empresa, comprometen la estabilidad del territorio y dificultan el normal desarrollo de las actividades económicas.
Estas situaciones incrementan la incertidumbre en la región y afectan la continuidad de las operaciones, con consecuencias para trabajadores, proveedores y comunidades vecinas.
Ante lo ocurrido, la empresa solicitó a las autoridades competentes reforzar de manera urgente las medidas de seguridad para prevenir la repetición de este tipo de actos contra la infraestructura férrea.
Finalmente, reiteró su compromiso con Colombia, con La Guajira y con las comunidades del área de influencia, al subrayar que la violencia no puede imponerse sobre el derecho a la seguridad, la convivencia y el desarrollo económico y social de la región.