Hace 27 años por primera vez un club colombiano disputaba la Copa Intercontinental, torneo reservado para el mejor equipo de Europa y el número uno de Suramérica. Nacional enfrentó, en ese momento, al Milan italiano, considerado el club más importante del mundo y con figuras de la talla de Paolo Maldini, Franco Baresi, Roberto Donadoni y Marco Van Basten.
De ese Nacional salió la base de la generación que clasificó a Colombia a tres mundiales consecutivos: Italia-90, Estados Unidos-94 y Francia-98.
Ahora, es la primera vez que un club colombiano toma parte del Mundial de Clubes, pero si se cuenta el antigüo formato del torneo, que era la Copa Intercontinental, será la tercera vez que un elenco cafetero intente ir por el rótulo de mejor del planeta.
Desde la llegada del verde antioqueño a territorio japonés ha levantado una simpatía impresionante. Los nipones se han puesto la camiseta verde, en gran medida han acompañado al club en los entrenamientos y se han contagiado con la alegría de los jugadores.
El reto de mañana, en la madrugada (5:30 a.m.), no será fácil para Nacional que enfrentará al club local, el Kashima Antlers, y deberá superarlo si quiere instalarse en la final del torneo -domingo, también de madrugada-, la que jugaría con el ganador entre el América de México y el Real Madrid.
“Esto parece un sueño y queremos despertar con el título en nuestras manos. Pero hay que ir paso a paso y primero nos concentramos en el Kashima, que será el partido más importante de nuestras vidas”, dijo el lateral Farid Díaz desde Japón.
Esa misma ilusión la tiene Alexis Henríquez, que disputó la Intercontinental con el Once ante el Porto en el 2005 y quiere levantar el trofeo como capitán de Nacional. “Me han pasado tantas cosas lindas con este equipo, que eso sería maravilloso” .
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