“Es muy duro porque me toca pagar todo sola: arriendo, servicios, comida, la ropa del niño. He sacado adelante a mi hijo sola”, expresó Danés Cecilia Tuberquia González, una mujer de 33 años que desde hace años cría sola a su hijo autista de 10 años sin el apoyo del padre y enfrentando una realidad que comparten miles de mujeres en el departamento, y en especial, en Medellín.
La historia de Danés no es aislada. Por el contrario, hace parte de una tendencia que va en aumento y que prende las alarmas sobre la carga de cuidados y las múltiples responsabilidades que recaen en las mujeres.
De acuerdo con el más reciente informe de Medellín y Antioquia Cómo Vamos, los hogares con menores a cargo de una mujer sin cónyuge crecieron cinco puntos porcentuales desde 2018 hasta 2024, una variación que evidencia cómo cada vez hay más mujeres que asumen solas las riendas del hogar; en total, hay 138.734 familias con esta característica.
Le puede interesar: Jefatura femenina en Medellín pasó del 45% al 71% en hogares con niños y niñas pequeños
El panorama es aún más crítico si se observa la condición socioeconómica de estos hogares. El estudio señala que el 66% de los hogares liderados por mujeres, madres cabeza de familia, se concentra en los estratos 1, 2 y 3 en los que las posibilidades de acceder a redes de apoyo, empleo estable y servicios de cuidado son más limitadas.
Para la secretaria de las Mujeres de Medellín, Valeria Molina Gómez, este fenómeno responde a múltiples causas estructurales.
“Una de las razones pueden ser las violencias intrafamiliares que sabemos que las mujeres ya están mucho más empoderadas y conscientes de que no pueden vivir en estos contextos y muchas terminan siendo jefas del hogar porque abandonan al agresor”, explicó Molina.
A esto se suman otras realidades, como el conflicto armado y el desplazamiento forzado, que han dejado a muchas mujeres viudas o solas con sus hijos, así como la migración, especialmente de venezolanas que llegan a Medellín buscando un mejor futuro para sus familias.
“La violencia en los diferentes contextos también afecta porque muchas veces los hombres son asesinados en la guerra. Muchas mujeres que vienen de otras regiones desplazadas, llegan solitas con sus hijos”, añadió la funcionaria.
Desigualdad en el cuidado
Esta carga, según la Secretaría de Mujeres, se traduce en una profunda desigualdad en el uso del tiempo. Cifras del Dane, revelan que en Medellín las mujeres dedican en promedio 7,4 horas diarias al cuidado, mientras que los hombres destinan 3,1 horas. En la capital antioqueña solo el 30% de los hombres dedican entre 1 y 4 horas al cuidado de la casa.
“Eso significa que las mujeres arrancamos el día con menos horas. Acá hay que mover muchísimos actores para que las mujeres podamos también empezar a tener mucho más tiempo para acceder a oportunidades, para poder acceder a ese tiempo con el que nos levantamos diariamente con menos de cuatro horas diarias”, señaló Molina.
Entérese: Antioquia: mujeres ocupan menos del 11% de los cargos de poder en las empresas
La historia de Danés, confirma lo dicho por la secretaria. Esta mujer, fue madre por primera vez a los 15 años y, aunque durante un tiempo compartió la crianza con su pareja, hoy enfrenta sola la responsabilidad del hogar.
“Me separé y ha sido muy complicado. Me dediqué a la construcción, a sacar a mis hijos adelante. Yo le entregué 17 años a una persona y cuando nos dejamos, me dejó literal en la calle sin nada. Solamente me quedé con lo más importante que eran mis hijos”, relató Danés.
Acciones de las autoridades
Ante esta realidad, la Alcaldía de Medellín puso en marcha el Sistema Distrital de Cuidado, una estrategia que busca reconocer el cuidado como un asunto público y no como una responsabilidad privada de las mujeres.
El sistema se apoya en tres frentes: reconocer el cuidado como trabajo, redistribuir las cargas entre el Estado, las familias, la comunidad y el sector privado, y reducir la sobrecarga histórica que han asumido las mujeres.
Uno de los principales componentes del sistema son los círculos de cuidado, espacios ubicados en diferentes comunas de la ciudad donde las mujeres cuidadoras pueden acceder a acompañamiento psicosocial, asesoría jurídica, orientación frente a violencias de género y rutas de autonomía económica. De manera paralela, se ofrece atención a niños, niñas, personas mayores o con discapacidad, para que las mujeres puedan disponer de tiempo propio.
“Hay un montón de cosas que se agudizan en los estratos económicos más bajos y ahí es donde nosotros hemos venido haciendo énfasis a través de los círculos de cuidado. En este momento el 95% de las mujeres de estratos 1, 2 y 3 está participando ahí, que es donde nosotros estamos priorizando ese acompañamiento”, destacó la secretaria.
Desde la Secretaría de las Mujeres se hizo un llamado a fortalecer las redes de apoyo comunitarias y familiares, y a promover la corresponsabilidad dentro de los hogares, pues cada vez es más común ver como los hermanitos más grandes dentro del hogar tienen que cuidar a los más pequeños porque las madres tienen que salir a trabajar.
“Esto no es solamente un problema privado de las mujeres. Si hay un hombre o adolescente dentro de la familia, ellos deben de ser corresponsables en el cuidado porque es una forma de bajar las cargas”, concluyó la funcionaria.