Durante 18 años, una madre y una hermana vivieron con la incertidumbre de no saber qué había pasado con Carlebis Robinson Serna García. El joven, integrante de la comunidad Lbgtiq+ y quien según sus familiares era habitante de calle en Medellín, desapareció a los 24 años en la época del conflicto armado. Solo casi dos décadas después su familia pudo recibir su cuerpo y darle una despedida digna.
La entrega se realizó en el corregimiento El Jordán, en el municipio de San Carlos, el mismo lugar donde su hermana Johana Serna García lo vio por última vez. Allí, bajo el intenso sol del mediodía y acompañados por vecinos del sector, la familia caminó por el parque principal llevando el cofre con el cuerpo de Carlebis hasta la iglesia del pueblo.
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La historia de su búsqueda comenzó en 2007, cuando el joven dejó de aparecer. Según recuerda Johana, su hermano solía perderse por temporadas, por lo que al inicio pensaron que volvería. Pero los meses pasaron y su ausencia se volvió permanente.
“Nosotros lo empezamos a buscar desde el 2007, que fue su última aparición con nuestra familia. Él se perdía por temporadas. Pasó el 2008, el 2009 y no volvimos a saber de él sino hasta el 2010, que buscaron a mi mamá por medio de las emisoras y del municipio de San Carlos”, relató su hermana.
En 2010, la familia escuchó un mensaje en una emisora que pedía a la madre del joven presentarse ante la Fiscalía General de la Nación. Amparo García Castrillón viajó hasta Montería para recibir información. Allí le mostraron fotografías y le dijeron que su hijo había muerto y que supuestamente pertenecía a una organización criminal en Tierralta.
Para la familia, esa versión nunca tuvo sentido.
“Eso es falso porque mi hermano desde la niñez fue habitante de calle en Medellín. Él era drogadicto. Entonces nos pareció muy raro porque él nunca prestó servicio, nunca asistió a nada de eso. Nosotros sabíamos cómo era la vida de él”, aseguró Johana.
Después de esa visita, no volvieron a recibir información ni les entregaron el cuerpo, aunque se les indicó que estaba enterrado en Tierralta.
Pasaron 15 años más de incertidumbre por su ausencia. Hasta que un día, navegando en redes sociales, Johana encontró una imagen que le heló el corazón: el rostro de su hermano aparecía en un aviso de la estrategia de búsqueda inversa impulsada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, la Jurisdicción Especial para la Paz y el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
La familia contactó a la Unidad de Búsqueda y supo que el cuerpo de Carlebis había sido recuperado el 13 de marzo de 2025 durante una intervención forense en el cementerio Jardines de la Esperanza, en Montería. Allí permanecía como cuerpo no identificado desde el 17 de julio de 2008. Los análisis forenses y el cotejo dactilar confirmaron finalmente su identidad.
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