Antes de que las máquinas de impresión fueran capaces de sacar en segundos lo que antes exigía varias pasadas, tintas y paciencia, ya había un muchacho entrando a los talleres de San Benito, en Medellín, para aprender el oficio.
Tenía apenas 11 o 12 años cuando Hernán Darío Herrera comenzó a familiarizarse con las litografías y con el ruido de las máquinas que, años después, terminarían convirtiéndose en su forma de vida.
Hoy tiene 40 años y lleva prácticamente toda su vida vinculada con este trabajo. En 2008 llegó formalmente a la zona como operario y cuatro años después decidió independizarse. Empezó con una sola máquina, construyó poco a poco su clientela y en 2016 registró su propio negocio, al que bautizó Colorkit.
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Desde entonces, ha visto cambiar las máquinas y la calle que durante décadas ha sido reconocida en Medellín como la Calle de las Litografías.
“Antes era un solo colorcito que se imprimía, ahora ya es full color”, cuenta Herrera al recordar la transformación tecnológica que ha vivido el oficio.
Hoy, además de atender encargos propios, Colorkit presta servicios de impresión para otras litografías y ha concentrado buena parte de su trabajo en cajas, empaques y etiquetas, productos que desplazaron a otros que durante años fueron los más solicitados, como volantes y tarjetas.
Según recuerda, estos últimos llegaron a representar cerca del 80 % de los pedidos del sector. Ahora calcula que apenas ocupan entre 15 % y 20 % de su trabajo.
Un trabajo que también se transformó con internet
El internet y las redes sociales modificaron los tiempos de producción y aumentaron la presión por entregar trabajos casi de inmediato.
Herrera dice que ahora muchas órdenes son para el mismo día, una dinámica que ha acelerado el ritmo del oficio y que, paradójicamente, es una de las cosas que considera necesario revisar en la litografía moderna.
La experiencia, sin embargo, sigue siendo uno de sus principales activos.
Después de décadas frente a las máquinas, este comerciante se convirtió también en una especie de mecánico empírico para otros trabajadores de la zona. Cuando una máquina presenta un problema, otros litógrafos recurren a él para buscar una solución.
Ese conocimiento lo ha construido a pulso, sin una formación universitaria en el área. Su trayectoria comenzó trabajando desde niño y se fue consolidando con la práctica.
De la época dorada a los problemas cotidianos
Cuando era niño, dice Herrera, la dinámica era distinta. Recuerda que algunas actividades asociadas al consumo de drogas funcionaban dentro de viviendas y permanecían menos visibles durante el día.
Con los años, esas estructuras fueron desmontadas, pero apareció otro problema que los comerciantes sienten con mayor intensidad, y es la permanencia de habitantes de calle en los alrededores.
Para él, esa situación terminó afectando la actividad comercial. Su preocupación no está planteada desde el rechazo a las personas que viven en la calle, es desde lo que ocurre alrededor de los negocios: clientes que evitan el sector, suciedad en las fachadas y una sensación de inseguridad que, asegura, dificulta el ingreso de compradores.
Herrera señala que incluso hay comerciantes que prefieren no almorzar en la zona por la incomodidad que genera la presencia permanente de personas pidiendo dinero o permaneciendo en los alrededores.
Es una de las razones por las que mira con expectativa la jornada de recuperación que realizará la Alcaldía de Medellín.
¿En qué consistirá la jornada que promueve la Alcaldía?
La jornada será este viernes 11 de septiembre, entre las 9:00 de la mañana y la 1:00 de la tarde.
La actividad forma parte de la estrategia Buen Vecino y busca acercar la oferta institucional a comerciantes, estudiantes, visitantes y residentes, mientras se refuerza la recuperación y apropiación del espacio público.
La programación incluirá servicios de salud, entre ellos tamizajes de riesgo cardiovascular; orientación en empleo; asesoría para acceso a créditos del Banco Distrital de Medellín; actividades recreativas del Inder; oferta de Buen Comienzo para niños y niñas y programas dirigidos a jóvenes.
También participarán la Policía Metropolitana, el Ejército, el Sena, la Universidad de San Buenaventura y organizaciones del sector.
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La gerente del Centro y Territorios Estratégicos, Juliana Coral, explicó que la intención es generar nuevas dinámicas en una zona que conecta con la Plazuela Zea, la avenida De Greiff y la Institución Educativa San Benito.
La apuesta del Distrito no se limita a llevar funcionarios durante unas horas. En el último mes, en esta zona se intervinieron 500 metros cuadrados, se recogieron 0,7 metros cúbicos de residuos ordinarios y se sembraron 139 plantas como parte de las acciones de ornato, aseo y recuperación.
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Para quienes llevan años trabajando allí, la jornada representa una oportunidad, pero también una expectativa de que el proceso tenga continuidad.
Herrera no espera que una jornada resuelva por sí sola todos los problemas. Lo que reclama es continuidad y una intervención que permita que la Calle de las Litografías vuelva a ser reconocida por lo que durante décadas la hizo particular: sus talleres, sus máquinas, el movimiento de los trabajadores y la actividad comercial alrededor de la impresión.
Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Dónde queda la Calle de las Litografías de Medellín?
- La tradicional Calle de las Litografías está ubicada en el barrio San Benito, comuna 10-La Candelaria, en el Centro de Medellín. Es una zona reconocida por la concentración de talleres, imprentas y negocios relacionados con la industria gráfica.
- ¿Por qué San Benito es conocido como la Calle de las Litografías en Medellín?
- San Benito ha concentrado durante décadas numerosos negocios dedicados a la impresión, litografía y producción de piezas gráficas. La presencia de talleres, proveedores de papel, insumos y otros servicios creó alrededor de esta actividad un importante corredor comercial especializado.
- ¿Qué está pasando actualmente en la Calle de las Litografías en Medellín?
- El sector atraviesa un proceso de recuperación del espacio público y fortalecimiento de la actividad comercial. Los comerciantes también han manifestado preocupaciones relacionadas con la seguridad, la limpieza y la presencia permanente de habitantes de calle en los alrededores.