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“Hacia el sueño de una civilización global”: columna del saliente Embajador de China

Columna del saliente embajador de China en Colombia, Lan Hu. Dice que su país sí es una democracia.

  • Lan Hu, embajador de China en Colombia.
    Lan Hu, embajador de China en Colombia.
03 de abril de 2023
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En las últimas semanas, los ojos del mundo han estado puestos en China. Las “dos sesiones”, la sesión plenaria del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, y la sesión plenaria de la Asamblea Popular Nacional, fueron clausuradas con éxito. Además, coincidieron con un momento crucial para China: el inicio del primer año de implementación de las metas trazadas en el XX Congreso Nacional del Partido Comunista Chino (PCCh).

China, con Xi Jinping como secretario general del Comité Central del PCCh, está lista para brindar nuevas oportunidades para el desarrollo mundial e inyectar un nuevo ímpetu al sueño de una verdadera comunidad global de desarrollo, que priorice la paz, la cooperación y el aprendizaje mutuo entre civilizaciones.

Como parte de ese proceso, el presidente chino, Xi Jinping, asistió días atrás a la Reunión de Alto Nivel con Partidos Políticos Mundiales en Beijing, un encuentro multitudinario al que asistieron líderes de más de 500 partidos y organizaciones políticas de unos 150 países.

Allí, el presidente Xi presentó la Iniciativa de la Civilización Global, en la cual resalta que el futuro de los países está conectado, por lo que la tolerancia, convivencia, los intercambios y el aprendizaje mutuo presentan un rol fundamental en la lucha por la modernización humana. Pero, ¿esto qué significa?

La Iniciativa de China recoge 4 puntos clave:

1. Respetar la diversidad de las civilizaciones. Los países deben defender los principios de igualdad, aprendizaje mutuo, diálogo e inclusión entre civilizaciones, permitiendo que los intercambios culturales trasciendan el distanciamiento, que el entendimiento supere los enfrentamientos y que la coexistencia trascienda los sentimientos de superioridad.

2. Abogar por los valores comunes de la humanidad. La paz, equidad, justicia, democracia, libertad y el desarrollo son aspiraciones comunes de todos los pueblos. Los países deberían tener la mente abierta para apreciar las percepciones de valores de diferentes civilizaciones y abstenerse de imponer sus propios modelos a los demás, avivando la confrontación ideológica.

3. Destacar la herencia y la innovación de las civilizaciones. Los países necesitan aprovechar al máximo la relevancia de sus historias y culturas en los tiempos actuales, e impulsar la transformación creativa y el desarrollo innovador de sus tradiciones.

4. Abogar por intercambios y cooperación cultural entre las naciones. Los países deberían explorar la construcción de una red global para el diálogo entre comunidades, enriquecer los intercambios y ampliar las vías de cooperación. Esto promoverá el entendimiento mutuo y la amistad entre naciones, así como el progreso.

Hoy en día, el mundo enfrenta múltiples crisis y desafíos. Sin embargo, en China mantenemos la firme convicción de que la paz y el desarrollo siguen siendo anhelos comunes de todos los pueblos del mundo. La pluralidad de civilizaciones, en lugar de ser fuente de conflicto, debe sembrar el entendimiento mutuo basado en el respeto. No hay tal cosa como una civilización superior, por lo cual la hegemonía y la confrontación solo nos alejan del tan anhelado progreso.

En este sentido, llama la atención la noticia reciente de que un puñado de países está organizando una cumbre global de la democracia, liderada por Estados Unidos y en la cual se define con base en una ideología única, quiénes son los “países democráticos”. Pero no hay que caer en la trampa, pues la práctica de avivar la división y el enfrentamiento en nombre de la democracia es en sí misma una violación del espíritu de la democracia.

La democracia, a diferencia de lo que algunos dicen, sí distingue razas y culturas. Basados en el espíritu de la diversidad, las distintas manifestaciones democráticas dependen del devenir histórico de cada civilización y no hay una “única forma correcta” de hacer democracia.

En China, por ejemplo, la construcción democrática ha demostrado ser viable y exitosa. Nuestro sistema de asambleas populares le permite a más de 1.400 millones de chinos, que representan casi una quinta parte de la población mundial, practicar la democracia popular de proceso entero. Es un sistema que cubre todos los aspectos del proceso democrático, desde elecciones hasta diseño de planes nacionales, y que abarca todos los sectores de la sociedad. ¿Cómo podríamos decir que esto no es democracia?

Finalmente, reconocemos que habrá contratiempos en el camino de la humanidad hacia la modernización. Sin embargo, el futuro es brillante y prometedor. Desde China trabajaremos de la mano con las civilizaciones para que la prosperidad y progreso avancen sin parar en el largo río de la historia.

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