Otro rifirrafe de Grecia con Europa empieza a tener lugar por cuenta de la grave crisis migratoria en todo el mar Mediterráneo y que ha suscitado tantas críticas al bloque de los 28, por su política enfocada en seguridad fronteriza y muy poco en temas humanitarios.
El primer ministro Alexis Tsipras, aseguró que, ante la magnitud de las cifras de inmigración irregular, refugio y desplazamiento que enfrenta la nación, “las infraestructuras de Grecia no pueden soportar la afluencia de inmigrantes que están llegado de países en conflicto como Siria o Afganistán y esta responsabilidad es también de las instituciones europeas”.
“Ahora es el momento de ver si la Unión Europea es la UE de la solidaridad o una UE en la que todos están tratando de proteger sus fronteras”, agregó el mandatario.
Paralelamente, voces de optimismo se escuchaban en Bruselas, tras el acuerdo alcanzado por Grecia y el grupo de los 28 acerca de un tercer rescate que recibirá el país por 85.000 millones de euros en un periodo de tres años.
Para el gobierno heleno, el acuerdo no necesariamente implica un nuevo obstáculo al crecimiento de la economía, dado que se pactó mermar las exigencias de ajuste que pesan sobre el Estado. Así, en lugar de la meta de superávit primario (que excluye el pago de intereses de la deuda) del 1 por ciento del PIB, previsto para este año, tan solo sería necesario (según el gobierno) un déficit primario del 0,25.