El Palacio de Nariño se está jugando sus principales cartas en relaciones internacionales para conseguir el apoyo político y económico que garantice la implementación del acuerdo final de La Habana con las Farc.
En esa dinámica será fundamental el rumbo que tome su aliado Estados Unidos cuando haya un relevo en la Presidencia, que según los recientes resultados preelectorales, podría definirse en noviembre entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump. ¿Cuál de los dos le conviene más al proceso de paz?
Juan David Escobar, director del Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Eafit, señala que ninguna de estas dos opciones tendría cambios sustanciales en la postura estadounidense frente a las negociaciones.
“Si lo hacen, correrían el riesgo de que a nivel mundial los vean como opositores a un proceso de paz, y ellos no quieren eso, y su Congreso tampoco”, opina Escobar.
Para el académico, amarrado al tema del fin del conflicto en Colombia, hay otra situación que los norteamericanos quieren impulsar.
“El presidente Barack Obama está enfocado en normalizar las relaciones con Cuba, y si las Farc no firman la paz, no podrán excluirlas de la lista de terroristas; y en ese caso, como Cuba apoya a la guerrilla, tampoco podría sacarla de la lista para mejorar la diplomacia entre ambas naciones”.
Santiago Leyva Botero, doctor en Administración Pública y docente de Ciencias Políticas, coincide en que tanto para los republicanos como para los demócratas, “la salida negociada al conflicto armado en nuestro país es un asunto de relativo consenso desde hace más de 15 años, cuando comenzó a ejecutarse el Plan Colombia”.
La semana pasada, el Senado en pleno de EE.UU. aprobó la Resolución N°368, en la que reconoce los esfuerzos de Colombia para alcanzar la paz por la vía del diálogo, y le solicita a la Casa Blanca que apoye la implementación del futuro acuerdo con los subversivos.
Esto no solo es importante por el espaldarazo político bipartidista, sino porque a fin de cuentas será el Congreso el que decida sobre el monto económico del paquete de ayudas, como señala Leyva.
La propuesta del presidente Obama es que en el primer año del nuevo plan Paz Colombia, haya un desembolso de 450 millones de dólares, de los cuales 33 millones de dólares serán para programas de desminado humanitario.
La idea de Washington es que ese proyecto se discuta y apruebe en el Congreso antes de las elecciones presidenciales.
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