Una de las crisis políticas más profundas en la historia reciente de China se ha saldado en las últimas horas con un movimiento contundente del Partido Comunista Chino (PCCh). Lo que comenzó como una serie de movimientos irregulares en los mandos militares ha sido calificado por observadores internacionales y reportes desde Pekín como un intento de golpe de Estado contenido, que ha derivado en la detención e investigación de las figuras más poderosas del Ejército Popular de Liberación (EPL).
El foco de la crisis se centra en el general Zhang Youxia (74 años), quien hasta hoy era el vicepresidente de la todopoderosa Comisión Militar Central y considerado el aliado más cercano del presidente Xi Jinping. Según fuentes oficiales de la maquinaria anticorrupción del Partido, Zhang está siendo investigado por “graves violaciones de la disciplina y de las leyes estatales”, un eufemismo que el régimen suele utilizar antes de desmantelar facciones disidentes.
Purga en el corazón del poder
La contención del movimiento no se limitó a Zhang. En una operación relámpago, el PCCh ha ejecutado un “golpe sobre la mesa” para neutralizar cualquier foco de resistencia:
Destitución de altos mandos: Catorce miembros del Comité Central han sido expulsados, incluyendo al general He Weidong (exvicepresidente de la Comisión Militar) y al almirante Miao Hua.
Control de inteligencia: La purga alcanzó al sector de espionaje con la expulsión de Gao Yichen, ex viceministro de Seguridad del Estado, acusado de “colusión extendida” y de perder sus “ideales políticos”.
Nuevo orden militar: En medio de la tensión, el Partido ya ha nombrado a Zhang Shengmin como nuevo hombre fuerte en la Comisión Militar, buscando sellar las grietas de lealtad en el ejército.
Tensión bajo la superficie
Aunque la narrativa oficial de Pekín intenta enmarcar estos hechos como una continuación de su campaña permanente contra la corrupción, la simultaneidad de las detenciones y la jerarquía de los implicados sugieren una fractura interna sin precedentes.
Expertos en geopolítica indican que este “reacomodo” ocurre en un momento crítico para el gigante asiático, que enfrenta una crisis demográfica con mínimos históricos de natalidad y una creciente tensión diplomática con Japón y Taiwán. La contención del golpe asegura, por ahora, la continuidad del liderazgo de Xi Jinping, pero deja interrogantes abiertos sobre la cohesión real dentro del EPL.
”Para gobernar bien el país, primero hay que gobernar bien el Partido”, reza el comunicado oficial de Xinhua, reafirmando que la estabilidad en Pekín se mantendrá a cualquier precio, incluso el de descabezar a su propia élite militar.