Dos meses y 19 días duró la manifestación por la defensa de las libertades en China más importante de los últimos 25 años. Solo la de Tiananmen, que se saldó en 1989 con un saldo, de por lo menos, 800 muertos, había logrado captar de tal forma la atención mundial respecto a falta de libertades políticas en el gigante asiático.
Sin ese final sangriento, y más bien en relativa paz, la mayoría de los activistas eligió dejar el sitio Almirantazgo, cerca del distrito financiero, de manera pacífica, pese a que sus demandas para que haya una votación libre no fueron cumplidas. El motivo es que ayer era el día ordenado por los tribunales chinos para que las autoridades desalojaran el centro neurálgico de la marcha por la democracia.
No obstante, 209 personas fueron arrestadas por la policía por, presuntamente, incurrir en reunión ilegal y obstrucción de la labor policial.
Cientos de agentes realizaron una metódica operación para desmontar las innumerables vallas que ubicaron los manifestantes en una de las autopistas más concurridas de la ciudad, junto al distrito financiero del enclave chino.
Entre los arrestados se contaba a Martin Lee, uno de los fundadores del Partido Democrático, el líder estudiantil Nathan Law, el magnate de medios Jimmy Lai y varios legisladores.
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