Hace justo una semana 25.000 personas en un barrio de Frankfurt, capital financiera alemana, fueron evacuadas para desenterrar una bomba de 500 kilogramos de la Segunda Guerra Mundial. El mismo día, pero en Islas Salomón, un lugareño que se disponía a hacer un pozo séptico halló 101 bombas de fabricación estadounidense en su patio.
Los rastros de las dos guerras mundiales asoman cotidianamente para recordar que lejos de ser evocaciones de un pasado bélico son amenazas latentes. En Reino Unido, por ejemplo, el Real Cuerpo Logístico del Ejército británico reporta llamados a diario de personas que hallan artefactos sin estallar en sus patios o vía pública.
¿Cuánta munición sin estallar –MUSE– o restos explosivos de guerra –REG– hay en Europa y cuánto...