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Internacional | PUBLICADO EL 25 julio 2021

Pese a recomendaciones de la OMS, Australia reservó 85 millones de vacunas de Pfizer

  • En algunas ciudades de Australia hay confinamientos vigentes para contrarrestar el avance de la variante delta del coronavirus. Foto: EFE.
    En algunas ciudades de Australia hay confinamientos vigentes para contrarrestar el avance de la variante delta del coronavirus. Foto: EFE.
  • En algunas ciudades de Australia hay confinamientos vigentes para contrarrestar el avance de la variante delta del coronavirus. Foto: EFE.
    En algunas ciudades de Australia hay confinamientos vigentes para contrarrestar el avance de la variante delta del coronavirus. Foto: EFE.
EFE y Sebastián Ramírez

Las dosis serán utilizadas como refuerzo y entregadas entre 2022 y 2023.

El gobierno de Australia anunció este 25 de julio la reserva de 85 millones de dosis de vacunas contra la covid-19 de la farmacéutica Pfizer, que serán entregadas en 2022 y 2023, y servirán como refuerzo frente la pandemia.

El primer ministro, Scott Morrison, sobre quien arrecian las críticas por los retrasos en la campaña de vacunación del país oceánico, apuntó en un comunicado que esta adquisición sirve para “continuar protegiendo” a los ciudadanos contra la “amenaza de evolución de la covid-19”.

“Todos los australianos tendrán acceso a una vacuna de refuerzo si es necesario”, remarcó el mandatario, cuya popularidad cae a raíz del actual rebrote del virus en Australia y a pesar de la buena gestión durante los primeros meses de la pandemia.

Las autoridades esperan la primera llegada de estas dosis de refuerzo para el primer trimestre de 2022, año en el que se recibirán un total de 60 millones de vacunas, mientras que los restantes 25 millones de dosis llegarán a lo largo de 2023.

Australia, que inicialmente preveía vacunar a toda su población antes de finales de octubre, ha logrado vacunar con la pauta completa a alrededor del 14 por ciento de los mayores de 16 años.

Más de la mitad de los 25 millones de habitantes del país se encuentran bajo medidas de confinamiento debido al brote detectado en Sídney a mediados de junio y vinculado a la variante delta del virus.

La autoridad sanitaria de Nueva Gales del Sur, cuya capital es Sidney, informó este domingo de 141 nuevos casos y dos fallecidos.

Además del confinamiento sobre Sidney y las comunidades aledañas, que se inició el 27 de junio y está vigente hasta el 30 de julio, también hay medidas similares hasta el próximo martes en los estados Victoria, que hoy registró 11 nuevos infectados, y Australia del Sur, con tres nuevos enfermos.

“No hay una manera sencilla de acabar con los casos y es el confinamiento el que hace ese trabajo (...) las vacunas pueden ayudar, pero no van a terminar con las cuarentenas”, remarcó Morrison en una rueda de prensa posterior.

Australia, que implementa una férrea y rápida política de confinamientos al detectar brotes del virus, acumula más de 32.800 casos y 918 fallecidos desde el inicio de la pandemia.

El debate por terceras dosis

Aunque en algunos países ya se ha puesto sobre la mesa la necesidad de implementar una dosis de refuerzo e incluso algunos, como Australia, ya han comenzado a reservar vacunas para tal fin, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha mostrado contraria a estas posturas.

El pasado 12 de julio, esa entidad señaló que por lo pronto la prioridad del mundo debería ser reforzar la inmunización de los grupos de riesgo en países de ingresos bajos que siguen sin recibir sus primeras dosis y, por tanto, están expuestos al virus.

“La brecha mundial en el suministro de la vacuna contra el covid-19 es enormemente desigual. Algunos países y regiones están pidiendo millones de dosis de refuerzo, antes de que otros países hayan tenido suministros para vacunar a sus trabajadores sanitarios y a los más vulnerables”, dijo el director general de la Organización, el doctor Tedros Adhanom Gebreyesus.

Según la OMS, si 11 países ricos o de ingresos medios deciden reservar terceras dosis para su población, faltarían 800 millones de vacunas adicionales.

Sebastián Ramírez Torres

Iba a ser médico, pero me volví periodista. Me gusta debatir y hablar mucho y de todo. Creo que la información es un patrimonio inmaterial y público.

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