El debate sobre la despenalización del aborto se abrió paso en el Parlamento argentino tras décadas de intentos frustrados, pese a la resistencia de la influyente Iglesia Católica en el país del Papa Francisco.
A principio de marzo, el presidente Mauricio Macri dio un vuelco a una histórica resistencia de la clase política argentina y abrió las puertas al debate sobre el aborto, aunque luego se manifestó “a favor de la vida” en línea con el Vaticano.
Progresista en algunos temas, Francisco ratificó la inflexible posición de la Iglesia sobre el aborto, mientras la opinión pública argentina se fue inclinando a favor. En una reciente carta a los argentinos, el Papa los alentó a que hagan “un aporte en la defensa de la vida y de la justicia”.