“Me han acusado de violación de Derechos Humanos a pesar de la política de Seguridad Democrática que sirvió a todos los colombianos”. Esa fue una de las frases que pronunció el expresidente Álvaro Uribe antes de ingresar este viernes 4 de septiembre a la Fiscalía, donde rendirá indagatoria dentro del proceso que lo relaciona por una supuesta omisión mientras era gobernador de Antioquia con las masacres de El Aro y La Granja y el asesinato del líder social Jesús María Valle.
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Antes de ingresar a la diligencia, Uribe se refirió a las acusaciones que ha enfrentado a lo largo de su trayectoria política y aseguró que comparece ante la justicia con tristeza, pero también por respeto a la Constitución, su familia, sus compatriotas y las instituciones. “Acudo a esta indagatoria, con tristeza, lo hago por respeto a la Constitución, a mi familia, a mis compatriotas y a la justicia”, afirmó.
Durante su declaración, el exmandatario sostuvo que esta nueva acusación se suma a otros señalamientos que, según él, han sido promovidos por sus adversarios políticos.
Uribe hizo un recuento de varias de las acusaciones que ha recibido, desde señalamientos relacionados con sus posiciones económicas hasta supuestos vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo.
Uribe también se refirió a los llamados falsos positivos, uno de los episodios más graves asociados a su gobierno. En ese sentido, sostuvo que el término fue acuñado por una persona que hacía parte de su administración y cuestionó que no se hubieran evitado o sancionado oportunamente estos hechos.
El expresidente negó además haber tenido vínculos con el narcotraficante Pablo Escobar. Según recordó, el jefe del cartel de Medellín habría ordenado en varias ocasiones atentar contra su vida como represalia por actuaciones que Uribe atribuyó al cumplimiento de sus funciones. También rechazó los señalamientos que lo relacionan con estructuras del narcotráfico y el paramilitarismo.
“Me han acusado de narco-paramilitar no obstante nuestros resultados en disminución del narcotráfico y en desmonte del paramilitarismo”, afirmó el exmandatario, quien insistió en que durante su administración se obtuvieron resultados contra esas organizaciones.
Otro de los señalamientos que abordó fue el relacionado con un supuesto soborno de testigos. Uribe aseguró que sus actuaciones han respondido a la defensa de su reputación y cuestionó nuevamente lo que considera una persecución promovida por sus contradictores.
En su intervención también hizo referencia a la actual coyuntura política y a las acusaciones que lo vinculan con un supuesto “Petro-Uribismo”. El expresidente rechazó esa interpretación y aseguró que durante el gobierno de Gustavo Petro mantuvo una oposición que calificó como “sin declives” y “leal con la Nación”.
“A pesar que esta acusación también está basada en los señalamientos y movidas del expresidente Petro, frente a él, como frente a cualquier ciudadano, acusado con o sin justicia, prefiero mi adhesión a las mismas garantías constitucionales que para mi reclamo”, sostuvo Uribe.
El exmandatario aseguró que su posición frente a Petro no está basada en una lógica de retaliación. Habló de que no quiere caer “en la rabiosa actitud del ‘diente por diente o del ojo por ojo’”.
Uribe también hizo referencia al impacto personal que ha tenido el proceso judicial. En particular, mencionó la condena de su hermano, a quien describió como un “finquero básico” y una persona de valores morales, y cuestionó que, según él, hubiera sido condenado a partir de señalamientos de sus adversarios.
“Creí que le había servido a la Nación, pero hoy acudo a decir que no he sido asesino”, afirmó el expresidente al referirse a la diligencia que enfrenta ante la Fiscalía.
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